Vivir en Tokyo

Vivir en Tokyo

Muchos de los que me conocéis ya lo sabíais, para el resto, esta era una noticia que tenía que dar: hace unos meses que dejé Osaka y comencé a vivir en Tokyo. Ya sabéis que siempre he sido un defensor de la región de Kansai y que, en los diez años que he vivido en este país, han sido ciudades como Osaka o Nara las que me han visto despertarme cada mañana. Vivir en la capital nipona nunca me había hecho ilusión. La gente y su forma de entender la vida urbana es muy diferente en las distintas regiones y si bien, todas tienen puntos positivos y negativos, yo ya tenía bien clara mi preferencia.

Vivir en Tokio

No obstante, hay veces que hay decisiones inevitables que uno tiene que tomar, ocasiones en las que sabes que tu lugar ha cambiado y que tienes que seguir el camino que has ido definiendo con tus anteriores pasos y eso me ha traído a mudarme. Una de las cosas más positivas que he encontrado a este cambio es que (dentro de unos años) podré hacer una comparación justa entre las regiones Kantō y en Kansai, ya que habré vivido lo suficiente en ambas. Otra de las cosas positivas es el barrio que he encontrado para vivir, ya que me costaba encajar en todos los lugares que me habían enseñado hasta ahora.

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Algunos, probablemente, al leer un título como el de este en post esperarían postales de lugares emblemáticos, cruces vestidos de neones o rascacielos reflejando el azul del cielo, pero no es el caso. Yo tenía muy claro que quería vivir en una zona tranquila, con el estilo de vida de un barrio pequeño en el que la gente se dice “¡Buenos días!” y se llama por su nombre. Pero también tenía claro que tendría que estar bien comunicado con el aeropuerto, las estaciones de tren bala (para poder moverme por todo el país) y, por supuesto, los puntos neurálgicos de la ciudad.

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Así que finalmente encontré mi hueco, un apartamento sin pretensiones, pero situado a menos de 5 minutos de la estación ferroviaria. Una estación por la que pasa el Narita Express y desde la que, en apenas 10 minutos, puedo llegar a Shinagawa para tomar el tren bala. De la misma manera tardo 20 minutos en llegar a lugares como Shibuya o Shinjuku sin necesidad de hacer transbordo. Además es un barrio con mucho encanto como podéis ver en las fotografías que acompañan a este artículo.

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Como se puede observar, es un barrio de suelo adoquinado, sin apenas coches y con mucha bici. Con cafeterías con terraza y fruterías que hacen chaflán. Con peluquerías donde también afeitan a navaja y tiendas pequeñitas en las que venden de todo. También hay muchos bares y restaurantes de todo tipo (dos de ellos “bares de tapas españoles”, o así se autodenominan ellos) y como no puede faltar en toda barriada, tenemos un pachinko y hasta pequeñas sucursales bancarias de las entidades más comunes, entre ellas una de la caja postal japonesa, que también nos hace de estafeta de correos.

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También hay una panadería cerca de casa que hace pan como el de Europa, aunque hay que consumirlo en el acto porque en cuestión de un par de horas se reblandece y se convierte en chicle. Hay clínicas y parques, supermercados y tiendas de conveniencia (“convini” para los amigos), pero lo que más me gusta es que los vecinos (o, al menos, una parte de ellos se conocen y se saludan). Aunque paro poco por casa, viva donde viva, a veces es bueno tener un punto de referencia aunque solo sea para dejar descansar la maleta entre viaje y viaje… ¿No creéis? 😉

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