Shirokuro (白黒)
Viernes, 14 de Diciembre de 2012
Abro este post con esta fotografía que tomé en un karaoke al que fui con unas amigas en mi última visita a Vietnam hace unas pocas semanas, y es que tal y como dice el título, el artículo de hoy va de “Shirokuro“, en japonés 白黒. “Shiro” (白) significa blanco y “Kuro” (黒) significa negro, así que hoy compendiaré algunas de las pocas fotografías que tengo en blanco y negro.
La verdad es que son bastante pocas, ya que la intención de mis fotografías es que la gente vea lo que yo veo y viaje conmigo, y yo, afortunadamente veo todo muy colorido, aunque sea una ciudad gris. No obstante, hay veces que una instantánea que en color no dice mucho, en blanco y negro se viste con una túnica tejida a partes iguales de misticismo y poesía, o, por lo menos eso me transmiten imágenes como la que hay sobre estas líneas, tomada en el Shinsekai, en el área sur de Osaka, con el Tsūtenkaku al fondo). Aunque a veces, este poético atuendo del shirokuro se adorna con bordados de erotismo y melancolía:

Esta foto fue tomada en Guangzhou, en el sur de China.
He de confesar que, otras veces, el blanco y negro, me ha servido para sacar provecho de fotografías cuyo color era muy dificil de procesar, quedaba irreal o simplemente me ahorraba un tedioso trabajo del color y la luz sobre la fotografía (no siempre tengo el tiempo que quisiera para este menester). Hablo por mí, no digo que otras personas que suelan hacer fotos en blanco y negro lo hagan por esta razón, pero estoy seguro que es algo que no se suele decir y es una causa más frecuente de lo que pensamos.

Tomé esta foto en Julio de este año, en la playa de Suma,
cerca de la ciudad de Kobe, en Japón.
Sin duda alguna, la persona que más me inspira en este tipo de fotografía es Daidō Moriyama, y aunque no busco imitarle, es uno de mis referentes. La espontaneidad, cotidianidad, el ruido y la sensualidad que imprime al blanco y negro, sencillamente me fascina. Muchas veces esoas son las cualidades que quiero imprimir a las instantáneas que tomo:

Foto tomada en Kyoto (Japón)
¡BUEN FIN DE SEMANA A TODOS!
El Palacio Imperial de Kyoto
Lunes, 10 de Septiembre de 2012
Este palacio fue, desde 1331, la residencia oficial de los emperadores de Japón hasta la restauración Meiji y el cambio definitivo de la capitalidad del país del sol naciente a Tokyo. Fue el último de los palacios que se construyeron en Kyoto tras el abandono del palacio Heian y, aunque actualmente no es la residencia de nadie, los nuevos emperadores se siguen coronando aquí. Entran por la puerta sur, llamada Kenrei-mon, que solo puede ser atravesada por el emperador y acceden al Shishinden (véase en la siguiente fotografía):
Esta edificación es una de las más importantes de las muchas que forman el complejo del Palacio Imperial, el Salón para las Ceremonias de Estado, y el lugar donde descansa el trono de Crisantemo. Frente a él, una explanada de arena blanca para reflejar el sol, recuerda al emperador su poder y responsabilidad. Aunque, sinceramente, la belleza de este lugar (exceptuando el caso de los jardines) no está en el suelo si no en los tejados y las paredes.
Aunque, como gran parte de los edificios históricos nipones, lo que vemos no es más que una reconstrucción del 1855 (este lugar ha sido reconstruido hasta 8 veces), merece la pena fijarse en los detalles, los tejados, la simbología, los grabados en la madera y las pinturas en los muros. Desgraciadamente, no podemos acceder al interior para verlos de cerca y solo podemos fotografiarlos desde fuera.
Uno de los lugares que más me gustan de El Palacio Imperial de Kyoto, es el jardín japonés que tiene, el Oike-Niwa, que, igualmente solo puede visitarse desde el perímetro exterior, lo cual permite sacar fotos sin gente pero le quita mucho juego a la visita.
Tal y como he comentado anteriormente esta visita es totalmente exterior, no se permite la entrada a los edificios ni a los jardines y la única forma posible de realizarla es con guía y pidiendo cita previa, lo bueno es que es gratuito. La guía puede hacerse en japonés o inglés y para pedir cita tenéis que recurrir a la agencia imperial haciendo click aquí. En realidad, a pesar de ir con un guía de forma obligada, no se visita todo el recinto, ya que algunas zonas están restringidas.
Personalmente, si voy con el tiempo ajustado prefiero el castillo de Nijo ya que, aunque haya que pagar, es una visita más vistosa y se puede visitar en su interior, pero vamos… si venís con tiempo suficiente bien se pueden visitar ambos lugares aunque, en mi opinión, se me hacen abstante similares. Para finalizar, aquí os dejo algunas fotografías más:
Suma Beach (須磨ビーチ)
Martes, 31 de Julio de 2012
Ya que estamos en pleno verano japonés, creo que lo suyo será hablar de playas niponas. Empezaré por Suma beach, una playa que no es especialmente grande, ni bonita, pero tiene un ambiente tremendo. Si os gustan las playas con chiringuitos, bebida, llenas de gente joven y música a un volumen considerable, esta es vuestra playa (si estáis en la región de Kansai, claro). Desde luego esta no es una playa para venir a relajarse.
En realidad encontraremos todo tipo de gente, grupos de amigos, familias, parejas… pero en general son gente muy abierta y divertida, bastante más “alocada” que la idea que tenemos del japonés tradicional. Otra cosa que me gusta de esta playa es que está muy bien comunicada si viajamos en tren: a unos 15 minutos de Kobe, unos 40 minutos de Osaka y a algo más de una hora de Kyoto. Una vez lleguemos a la estación de Suma, nos toparemos con la playa, de hecho, esta fotografía está hecha desde la estación de tren:
Dentro de la estación hay un convini en el que, en muchas ocasiones, encontraremos grupos de amigos comprando bebida para pasar la tarde. En los chiringuitos venden cervezas, refrescos, helados y comida de “fritanga” nipona como takoyaki, yakisoba y similares. La comida no es muy buena y pagaréis un precio un poco más caro, así que yo os recomiendo ir al otro lado de la estación a la hora de comer ya que encontraréis más variedad y calidad de restaurantes (o traeros un bocata de tortilla, que es otra gran opción)
Todos los años, a partir del día del mar (que es el tercer lunes de Julio y es festivo en todo Japón), las playas toman especial protagonismo y varios los fines de semana montan carpas y fiestas al atardecer que se extienden hasta por la noche, aunque ya desde por la tarde la gente está “contentilla”, ya os pondré un vídeo al respecto (si conseguís convencerme).
Ya os digo que como playa, no podéis esperar mucho, ya sabéis que las playas japonesas (excepto en Okinawa) no se caracterizan por su belleza, pero el ambiente es muy positivo: es un lugar ideal para pasar un día montándola con tus amigos. La verdad es que es difícil describir con palabras, a ver si consigo transmitirlo con algunas imágenes

Alquiler de flotadores, colchonetas y embarcaciones inflables

Echando un partido en la playa

Colegialas japonesas jugueteando con el agua
Monkey Island (猿島)
Lunes, 23 de Julio de 2012
El otro día quedé con una amiga para hacer fotos en la playa. Desde Tokyo me acerqué a donde ella vivía, Yokosuka, una ciudad costera de la prefectura de Kanagawa que es famosa por tener una base militar norte americana (ya os hablaré de esta ciudad otro día). Cuando llegué me dijo que había encontrado el lugar perfecto para hacer las fotos: Monkey Island (en japonés Sarushima= 猿島), total que lo primero que vino a mi mente fue esto
:
Evidentemente, no nos dirigíamos a una selvática isla virgen llena de tesoros ocultos, si no a un pequeño islote (eso sí, con mucha vegetación) que no tiene mucho que ver y está deshabitado, pero que los que viven por la zona utilizan para escaparse y tomarse un día tranquilo de desconexión, hacer barbacoas, o simplemente tener un día de playa (opcionalmente aderezado con alcohol) con los amigos.
Hay un bote de línea que, desde por la mañana, que hace constantes idas y vueltas a la isla, pero ¡ojo! el último barco sale cuando empieza a tardecer a eso de las 17:30, así que estad al tanto. El billete redondo cuesta 1200yenes (para ver el precio en Euros pulsad sobre la cifra) y el trayecto tarda unos 20 minutos. En el barco, sobretodo en verano, nos encontraremos mucha gente joven cargados de neveras con bebida y frutas, así como carne y verdura para las barbacoas.
La playa que nos ve llegar es en la que única un poco decente con arena y tal (el resto son rompeolas rocosos) por lo que aquí podremos ver a varios grupos de amigos tomando algo, alguna que otra familia con niños, la zona habilitada para barbacoas e incluso alguna que otra carpa o tiendas de campaña que se han montado los más preparados. Como curiosidad, comentar que no hay un solo mono en la isla, su nombre viene de que, según la leyenda, fue un mono el que guió a un sacerdote de la antiguedad para que la descubriera.
También hay un bar-terraza con algunos platos de comida rápida para picotear (véase la fotografía bajo estas líneas), que es el único lugar donde podréis comprar la cerveza local: Sarushima beer. Junto al bar están los servicios y, un poco más adelante, justo donde comienza el camino que se adentra en la isla, está la zona donde se dejan las basuras. La isla está muy limpia porque, independientemente del lugar de la isla donde hayan pasado el día, todo el mundo lleva su basura en una bolsa y, al volver a esta playa para coger el barco de vuelta, lo depositan en esta zona habilitada a tal efecto.
Aunque la isla ya fue pisada por humanos en la prehistoria japonesa (periodo Jōmon según los últimos hallazgos) lo que encontraremos a nuestro paso serán una serie de puestos militares de vigilancia que se construyeron durante el siglo XIX y posiciones de artillería y túneles que se construyeron durante la II Guerra Mundial. Tras atravesar toda esta zona llegaremos al otro lado de la isla, una zona rocosa y mucha más tranquila, normalmente frecuentada por pescadores.
Evidentemente esta no es la zona más adecuada para hacer un picnic, un botellón un una barbacoa, pero si quieres hacer fotos con cierta intimidad basta con caminar entre las rocas (eso sí, con cierta habilidad y mucha cautela, porque hay sitios complicados) y podremos llegar a zonas prácticamente desiertas donde podremos estar tranquilos y apenas veremos unos pescadores en la lejanía. Sinceramente todo un grato descubrimiento gracias a mi amiga…
Gastronomía japonesa para principiantes
Viernes, 15 de Junio de 2012
Disfrutando de un Bentou en uno de mis viajes en Shinkansen.
Últimamente, mucha gente que está preparando sus vacaciones de verano me escribe (sobre todo a raíz de lo de las guías en español por Japón) y algunos me han comentado que les de consejos gastronómicos para aprovechar su estancia en el país del sol naciente al máximo. Entiendo que, al igual de que de España, en el extranjero, solo se conoce la paella, la tortilla y los ibéricos, a Japón, hay muchas veces que solo se le asocia con el pescado (mayoritariamente crudo). Así que me he animado a hacer este artículo que he decidido titula: gastronomía japonesa para principiantes (y además dejaré el pescado para el final)
Una comida que me resulta económica y deliciosa, son los fideos, ya os hablé de los principales tipos de fideos japoneses, mi favorito es el ramen acompañado de unas buenas gyoza, aunque los fideos fritos, concretamente la yakisoba, también me gusta mucho. También hay variedades que dependen de la región como es el caso de la Okinawa Soba o, en lugares populares por su té, por ejemplo, Uji, la variedad Cha-Soba, que son fideos de té verde. Aquí os dejo un vídeo que seguro que os abrirá el apetito:
Otra de las grandes opciones que te ofrece Japón es la gran variedad de comidas basadas en soja (véase más en detalle clicando sobre el link). Aunque la cuna de las gastronomía de la soja es China, personalmente consideraría Japón “La Meca” de este tipo de comida, el poder de adaptación, innovación y creatividad de los japoneses les han llevado a desarrollar gran variedad de platos, desde los más comunes como el Nattō o el Tofu hasta auténticas delicatessen, como algunos tipos de Yuba, pasando por la salsa de soja, el miso y un largo etcétera.
Si venís a Japón otra cosa que no os podéis perder es el Okonomiyaki, del cual hay dos tipos principales, el estilo de Hiroshima y el de Kansai. La diferencia principal entre uno y otro es que en el primer estilo los ingredientes y la masa se cocinan por separado y es muy comun agregar fideos al conjunto (una variedad llamada Modan-yaki), mientras que en segundo estilo se hace todo junto desde el principio. Consiste en una masa a la que se le agregan los ingredientes deseados (como si fuera una pizza a la japonesa pero salvando las grandes diferencias), de ahí su nombre: “Okonomi” (que significa lo que a uno le guste) + Yaki(a la plancha).
Con ese mismo término (“yaki”) se identifican también una gran variedad de comida a la plancha, conocida en general como teppanyaki pero que engloba muchos platillos como el Yakimeshi (arroz frito). Ahora que menciono el arroz, supongo que no hará falta decir que en Japón, este ingrediente es básico, ya sea solo (como acompañante de otros platos principales), con salsas (como el Kare-raisu, arroz con salsa de curry) o como base de otros platos más elaborados, ya sean tradicionales como el unadon (haciendo clic sobre el link veréis un vídeo donde hablo de ello) o el oyakodon (como véis, el sufijo -don en la comida indica base de arroz) o modernos como el “Omuraisu” (en la fotografía):
Dentro de la comida nipona también encontramos los rebozados, los más conocidos, sin duda, la tempura (la más común de verduras y mariscos) y el karaage (que normalmente es pollo, rebozado y frito), pero mi rebozado favorito es el tonkatsu, ya que a mí me encanta la carne. Y ya que mencionamos la carne recordar que también hay gran variedad, la tenemos de todo tipo desde cruda (como el Yukke) hasta bien hecha, como es el caso del Yakiniku (curiosamente estos platos que he nombrado son una adaptación japonesa de los originales de Corea del sur, un buen barrio para comerlos es el barrio coreano de Osaka). También me gusta mucho el Yakitori, que son brochetas de ave (incluyendo diferentes partes como la piel tostada o las vísceras) que se comen con una salsa o simplemente con sal y el Kushikatsu, que vienen también en formato “pincho” pero puede ser cualquier tipo de carne o verdura rebozada.

Ya os dí un adelanto de esta foto en instagram
Eso sí, la carne japonesa más famosa es la de vacuno de Kobe, que, digan lo que digan, (aunque hay restaurantes que la ofrecen en otras ciudades), la que se come en el propio Kobe no tiene comparación.
Para probar diferentes tipos de platos o comer comida menos tradicional y más diversa lo ideal es ir un izakaya, la típica taberna japonesa, comenzar picando con unas eda-mame, y luego elegir los que más os guste del menú, en estos sitios suelen tener de todo:
Aunque si lo que buscáis es un breve aperitivo informal para picar, podéis comprar onigiri, o algún “Man” (los hay de diferentes rellenos), o unas bolitas de takoyaki (sobretodo si estáis en los alrededores de Osaka). Si sois más de dulce, en Japón encontraréis muchos tipos, aunque mis favoritos son los taiyaki y el mochi.

Takoyaki, un aperitivo delicioso
Y, como lo prometido es deuda, al final hablo del pescado (en japonés: sakana), que es lo más famoso de Japón, especialmente cuando hablamos de comerlo crudo: el sushi y el sashimi. Si queréis probarlo bien bueno os recomiendo desayunarlo en los restaurantes de los alrededores del mercado del pescado de Tsukiji en Tokyo tras asistir a la subasta del atún. No obstante, en Japón, el pescado no solo se come crudo, en todo el archipiélago hay cientos de formas diferentes de prepararlo y no voy a enumerarlas, pero ya os adelanto que el yakisakana (el pescado asado o a la plancha) es de mis favoritas.
Vistas del Fuji
Lunes, 4 de Junio de 2012
Después de haber mostrado cómo se ve el Monte Fuji desde el cielo o, incluso, a alta velocidad desde un Shinkansen, creo que va llegando el momento de observar el Monte Fuji(富士山)con total tranquilidad. Simplemente imaginaos en ese banco, frente al Lago Kawaguchi, dejando a las horas escaparse con estas vistas del Fuji.
Estas fotografías fueron tomadas desde las orillas del lago, junto a la ciudad de Fujikawaguchiko, que está en la prefectura de Yamanashi, aproximádamente en este punto que he marcado en GMaps. Ya os hablaré de esta localidad, el lago y de cómo llegar hasta aquí en otro post. En este me quiero concentrar en las distintas vistas.
Ya sea observando la actividad de los pescadores en sus barcas o en las orillas del lago, recorriendo las capillas de los siete dioses de la fortuna, o descubriendo pequeños lugares en los alrededores, nos daremos cuenta del por qué este monte es considerado sagrado desde tiempos ancestrales. Especialmente en esta región, en la que parece un padre omnipresente que protege cada rincón de la misma.

Pequeña capilla shintoista frente al Fuji
Yo me acerqué a pasar el día desde Tokyo (se tarda entre dos y tres horas desde la capital nipona), aprovechando que amaneció despejado. Llegué casi al mediodía, compré unos onigiri (como los de la canción) y una cerveza, y tuve uno de los almuerzos con las mejores vistas que recuerdo en mucho tiempo…

De esta estampa ya publiqué un adelanto en instagram
También, en las cercanías del lago, cerca de la ciudad podemos tomar un funicular para subir al Monte Kachi-kachi, un nombre muy gracioso que viene de una onomatopeya japonesa que evoca los chasquidos del fuego (os contaré la leyenda que da origen a esta denominación cuando os hable del lago y la ciudad de Fujikawaguchiko). En la parte superior encontraremos, además de una de las sempiternas tiendas de Omiyage, un mirador que nos ofrece una espectacular vista del monte que no os deberíais perder:
Si os fijáis en la foto sobre estas líneas (pulsando aquí lo veréis mejor), abajo a la izquierda, se ve una montaña rusa roja, no es otra que la del parque temático Fuji-Q High Land, que se ubica a los pies del monte. A ver si me acerco un día y os cuento qué tal es, de momento os dejo con esta entrada de Nipponisimo que nos habla del mismo.

¡Papá, papá! Dame una monedaaaaaa
¡A comenzar la semana con ánimo!



























































