Oiran (花魁)
Viernes, 2 de Diciembre de 2011
Las Oiran (花魁), son una figura muy curiosa en la historia japonesa. Eran cortesanas del más alto nivel que surgieron en los “Barrios del Placer” durante el periodo Edo japonés, que además de los servicios propios de la prostitución, ofrecían una conversación de alto nivel y poseían una educación y etiqueta propias de la nobleza. El poder estar con una Oiran, era un símbolo de poder y riqueza en aquella época y cada vez se fueron haciendo más elitistas. En la película Sakuran (de la que os hablé breve mente en esta entrada sobre la cartelera en Japón) se pueden ver muchos detalles de la vida de estas mujeres.
Curiosamente, ese elitismo fue el principio de su desaparición, ya que cada vez menos clientes podían pagar para obtener este tipo de servicios y cada vez se precisaba un mayor nivel cultural para disfrutar de ellos. Las geishas y maiko (que no eran prostitutas), fueron las que, de forma definitiva, les comieron el terreno a mediados del s.XVIII, la última Oiran data de 1761. Las Oiran se caracterizaban por la cantidad de adornos que llevaban en el pelo en la parte frontal de la cabeza,(véase en detalle en la fotografía inferior), por lo vivo y llamativo de los colores de sus kimonos y por llevar el Obi atado por delante (al contrario que las geisha que lo llevaban detrás), ya que así les era más fácil desnudarse. Tenéis mas detalles respecto a estas diferenciaciones en este post de Selenia.

Esta “oiran” es una modelo fotografiada
durante un desfile en la ciudad de Nagoya
¡¡ QUE TENGÁIS UN BUEN FIN DE SEMANA !!
Shitennō-ji (四天王寺)
Martes, 22 de Noviembre de 2011
El templo budista de Shitennō-ji (四天王寺) es para mí uno de los lugares imprescindibles a visitar de la ciudad de Osaka, más que nada porque el más famosos de la ciudad y de los más populares en Japón, ya que muchos lo consideran el más antiguo del país y, de alguna manera, es cierto, ya que su primera construcción data del año 593 de nuestra era. Fue mandado construir Príncipe Shōtoku, que fue uno de los mayores impulsores del budismo en aquella época.
No obstante aquí hay una pequeña polémica, porque no queda nada de la edificación original, lo que vemos es una reconstrucción, además bastante reciente, del 1963. Para mí, por lo tanto el templo más antiguo de Japón, es el Horyuji (法隆寺) (ubicado en Nara) ya que conserva alrededor del 15% de su construcción del año 670 (la construcción original es del 607, pero se reconstruyó más tarde tras un incendio que también es causa de polémica), siendo, de una forma u otra, la edificación de madera (que aún se conserva) más antigua del mundo.
Para llegar hasta el Shitennō-ji (四天王寺), lo más fácil es ir hasta la estación de metro Shitennoji-mae Yuhigaoka (四天王寺前夕陽ヶ丘駅) y andar hasta la puerta más cercana. En realidad, es un recinto sagrado con varias edificaciones. La entrada al recinto y a los altares de los alrededores es gratuita, pero la entrada al claustro donde se encuentran las construcciones más importantes (entre las que destaca el pabellón principal (Kondō) y la pagoda de cinco alturas) cuesta 300yenes. Quizá lo veáis más claro en este mapa.
Yonabaru matsuri (与那原まつり)
Lunes, 31 de Octubre de 2011
Como ya os dije cuando os hablé del restaurante sobre el árbol, este verano estuve unos días de escapada en Okinawa visitando a mi amigo Alain, que está allí trabajando. Afortunadamente, en los días que estuve, coincidió que se estaba celebrando el Yonabaru matsuri (与那原まつり), las fiestas de esta ciudad cercana a Naha. Así que tomamos un autobús y nos dirigimos allí a ver qué nos encontrábamos.
La verdad es que estaba muy bien, había un poco de todo… en los alrededores de la soleada explanada central estaban ubicados los diferentes puestecillos (llamados yatai) habituales en los matsuri, sobretodo en estos que recuerdan más a las fiesta patronales de los pueblos. En el centro, grupos de niños actuaban bailando y agitando papeles y telas de colores, o pequeños dragones de cartón. En los alrededores familias y adolescentes vestidos con ropa casual o con yukata (kimono ligero de algodón muy fresquito) paseaban de puesto en puesto.
La tarde avanzaba, el sol empezaba a desaparecer y el cielo pasaba de un brillante azul a teñirse de púrpura con el atardecer. A los niños le sucedieron los más mayores, que, en vez de en el centro, actuaban organizadamente por grupos en un escenario haciendo bailes tradicionales, lentos y cuidados al detalle, algunos acompañados de abanicos u otros objetos, otros… simplemente del movimiento de las manos. Otras actuaciones eran cantadas o instrumentales… el sol fue cayendo, pero los últimos rayos aún se quedaron para ver la actuación estelar de la noche.
Los adolescentes y familias, habían dado paso a universitarios y gente jóven que serían los que tomarían el relevo de la fiesta con el llegar de la noche. Pero eso sí, todos, niños y abuelas, familias y amigos se reunieron para la actuación culmen de la que os hablaba. Un baile con taikos interpretado por un amplio grupo de jóvenes de un grupo local. En algunas cosas me recordó al Basara Matsuri, quizá más en la actitud que en la coreografía. Pero el caso es que verlo fue realmente espectacular.
Si queréis saber más información, aquí os dejo la web oficial de la ciudad (que es bastante curiosa), podéis ver más fotografías más de mi flickr. Así que, ya solo me queda desearos un feliz comienzo de semana.
Sidi Bou Said, Túnez en azul y blanco
Jueves, 27 de Octubre de 2011
La brisa, acompañada de una ola de mar que pareció sonar más fuerte que sus hermanas me devolvió al mundo real… levanté la mirada de mi cámara de fotos, y volvió a invadirme el blanco y el azul…tomé un poco más de café turco y miré a mis compañeros… todos estaban allí, sonriendo, tal y como los había dejado antes de ausentarme por unos segundos entre mis propios pensamientos, desordenados en mi cabeza, como los papeles en el escritorio de mi habitación…
Ya se que normalmente son los miércoles los días en los que comento este tipo de viajes, y hoy es jueves, sí… pero esta semana estoy a tope con mil cosas y no me ha dado tiempo, así que os hablaré hoy de Sidi Bou Said, un rincón de Túnez, que tuve la oportunidad de visitar durante el crucero por el mediterráneo que disfruté hace unas semanas gracias a Pullmantur y Minube.
Esta ciudad es bastante curiosa, ya que desde hace 90años, solo hay dos colores que la definen: el azul y el blanco, y todas las edificaciones de la ciudad mantienen esta armonía, que unidas al azul del mar hacen de esta ciudad toda una delicia visual. Esto unido a su clima privilegiado, hacen que este sea uno de los puntos más visitados y turísticos del país, convirtiéndose también esto en su principal desventaja.
No obstante, el perderse por sus calles, saliendo de los caminos principales, subir a las terrazas de las azoteas, hablar con la gente del lugar (más allá del regateo, se entiende
) o tomarte un café frente al mar no deja de tener un encanto muy especial. Sobretodo cuando notas que la brisa, además de a sal, sabe a risa y reencuentro…
Osorezan, el monte del miedo (恐山)
Martes, 25 de Octubre de 2011
El monte Osore, en japonés Osorezan(恐山) es un monte sagrado, de hecho es uno de los lugares más sagrados de Japón, donde un frondoso verde se encuentra con áridos parajes yermos de tierra volcánica con un ácido olor a azufre… donde el cielo se encuentra con el infierno… según la tradición local, los espíritus de los muertos vendrán a esta montaña y cruzarán el río Sanzu, para intentar llegar al paraíso.
Entre el verde de los bosques y el gris del azufre se yergue el Bodaiji, como un árbitro entre la luz y la oscuridad, un templo budista que, según la leyenda, fue construido por un monje en el año 862, que llegó a este lugar tras varias semanas caminando desde Kyoto siguiendo las ordenes de una aparición que había tenido en sueños.
El templo y los alrededores, están llenos de simbología, además de cientos de Warabe-Jizo de todos los tamaños, encontraremos objetos personales e incluso fotografías de difuntos (no las he subido por respeto) que los familiares han dejado allí para protegerles en su camino por el monte hacia su destino eterno. Las ofrendas de todo tipo (juguetes, cafés, botellas de té, comida, fruta, monedas, sake, molinillos de viento…) se suceden, en los grises altares, algunas de ellas incluso están esparcidas, ya que el lugar en sí es todo un santuario.
No obstante, en las varias horas que lleva recorrer el templo y sus alrededores, la sensación que obtenemos no es de miedo, si no de austeridad y respeto, en un punto en el que realidad y superstición se unen de una manera que incluso llegamos a percibir. De hecho, una vez al año, en este templo se reunen las Itako, videntes ciegas japonesas que nos pueden poner en contacto con el más allá.
No obstante, no todo es tan espiritual en este lugar, también hay otras curiosidades más mundanas, por ejemplo, tanto el monte como el templo salen varias veces en la serie de manga y anime llamada Shaman King, en la que, de hecho, uno de los personajes, Anna Kyōyama, es una itako, aunque no es ciega. Otra curiosidad es que, en el interior del recinto del templo hay un pequeño onsen, que aprovecha el agua sulfurosa del subsuelo del monte ya que, al parecer, tiene propiedades terapéuticas y medicinales.
Para llegar hasta aquí, tomaremos un pequeño tren desde la ciudad de Aomori hasta la estación de Shimokita, donde tomaremos un autobús que cuesta 750yenes y nos deja en el monte (aquí tenéis los horarios, aunque yo recomiendo volver a preguntarlos en las estaciones). De momento os dejo con algunas fotografías para que os hagáis una idea del lugar.
Nebuta Matsuri (青森ねぶた祭り)
Martes, 11 de Octubre de 2011
En uno de los viajes que hice este verano por la región nipona de Tohoku este verano, me dejé caer por Aomori con mi amiga Ana Sora, el caso, es que conseguí que coincidiera con el Nebuta Matsuri (青森ねぶた祭り), uno de los más populares de la zona y, en mi opinión uno de los más coloristas y visuales de Japón, ya que su principal atractivo son unas figuras hechas de papel de arroz de diferentes colores sobre una estructura de madera e iluminadas desde dentro que se llaman “Nebuta“.
Durante el festival (que son como las fiesta locales de la ciudad), estos “nebuta” desfilan sobre unos carros arrastrados por hombres, jóvenes (y, algunos, los más pequeños, por niños). Normalmente son representaciones artísticas de diferentes capítulos de la mitología japonesa o incluso de momentos históricos, aunque otros pueden ser mezclas con elementos actuales o cómicos. Algunos son realmente grandes y van acompañados por Taikos enormes.
El ambientazo que hay en la ciudad en los momentos previos y posteriores al desfile es increíble, además la gente es muy amable y simpática con los extranjeros y más este año, con lo que esta región ha sufrido debido a los terremotos y el tsunami de Marzo. Durante el desfile, es impresionante los taikos no dejan de sonar al igual que los flautines, la gente salta y baila con alegría entre los nebutas entonando con fervor : “Rasseraa, rasseraa, rasse, rasse, raseraa” (ラッセラー,ラッセラー,ラッセ,ラッセ,ラッセラー). A ver si termino de editar el vídeo y lo subo, porque por mucho que os cuente, las palabras se quedan cortas.
La gente que participa en el desfile lleva un atuendo especial llamado Haneto (ハネト), de hecho de aquí viene el verbo Haneru (ハネル), que es un derivado del verbo Haneru (跳ねる) que significa saltar o brincar, ya que durante el recorrido no paran de saltar y bailar animando al resto de personas a unirse. Según tengo entendido cualquiera que lleve un Haneto puede unirse a danzar en el desfile. Ya que el ambiente festivo invita a hacerlo.
Realmente hay muchos matsuri en Japón, practicamente en cada barrio y cada pueblo, pero este es de los más festivos, coloristas y llenos de buen rollo en los que he estado. Además no está tan masificado como otros (aunque si recomiendo ir con cierta antelación si queréis coger sitio para hacer buenas fotografías (más abajo tenéis algunas imágenes más). Aquí os dejo con la página oficial.
































































