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Alpes japoneses

Takayama (高山)

Takayama (高山)

Hoy voy a hablar de una ciudad que se encuentra en el corazón de los Alpes Japoneses. Se trata de la ciudad de Takayama (高山), aunque muchas veces oiréis que se refieren a ella como Hida-Takayama, haciendo referencia a la zona en la que se encuentra (la región de Hida) ya que “Takayama” (a secas) podría dar lugar a confusión al ser un nombre muy común, de hecho, lo comparten varios pueblos, barrios y pedanías a lo largo y ancho de todo Japón.

飛騨高山茶屋

La región de Hida es popular entre los japoneses por varias cosas, principalmente por su ternera que, junto con el buey de Kobe, es una de las denominaciones de origen del vacuno más valoradas del país nipón. Además, aquí se sirve de una forma muy auténtica, con Hoba Miso (朴葉味噌), es decir, servida cruda sobre una hoja de magnolia con el miso, setas (normalmente enoki) y cebollino (aunque puede haber otras variedades). Como veis en la fotografía bajo estas líneas, la hoja se coloca sobre una pequeña parrilla cerámica y cada uno se la cocina al gusto junto con el resto de ingredientes.

朴葉味噌

Además de por su gastronomía, esta región es también conocida por su nihonshu (o por el sake, como le solemos llamar en occidente). De hecho, las casas que tienen una bola de cañas de arroz en su puerta (como la de la imagen bajo estas líneas) son aquellas que tienen tradición de realización y venta de este producto, por lo que si entramos podremos degustar y adquirir diferentes tipos de vinos y licores típicamente nipones.

Sakería

Con los factores descritos hasta ahora, como os imaginaréis, este era uno de mis rincones favoritos para perderme, relajarme, disfrutar de un buen onsen y darte a la buena comida y el buen beber. Actualmente, esta ciudad se ha hecho más popular entre los turistas y muchos japoneses de la zona (y extranjeros residentes) hemos optado por rincones cercanos pero no tan frecuentados por viajeros ocasionales, aunque he de reconocer, que Takayama tiene un “algo” que siempre te hace volver.

Takayama Asa-ichi

Quizá parte de ese “algo” que comentaba en el párrafo anterior sea la vida de los mercados matutinos (asa-ichi). Hay varios en distintos puntos del pueblo y se pueden visitar todas las mañanas (menos la de año nuevo) desde las 9am. Allí encontraremos gente local y otros que vienen de los alrededores para vender sus productos, pero también con ganas de conocer gente nueva y hablar con cualquier forastero (japonés o extranjero) que les pueda dar conversación para saciar su curiosidad sobre cómo es la vida en el lugar de donde vienes.

Miyagawa (宮川)

Otras de las cosas de esta ciudad sobre las que me gustaría hacer especial mención son dos grandes festivales de esta localidad, los Takayama Matsuri (高山祭): el de primavera (14 y 15 Abril) y el de otoño (9 y 10 de Octubre), donde se sacan por las calles unos carros muy ornamentados llamados yatai que datan del siglo XVII. No obstante, si no puedes ir en estas fechas y te interesa mucho este tema hay una especie de museo llamado Yatai Kaikan, donde las puedes ver el resto del año.

飛騨国分寺

Si lo que os gusta son los templos, aunque en esta ciudad no hay ninguno especialmente espectacular, si que encontraremos varios que captarán nuestra atención. El más fácil de ubicar es el Hida kokubunji (en la imagen), ya que está en el centro de la ciudad y tiene una pagoda de 3 niveles.

Hida Kokubunji

Para finalizar comentar que, aunque hay muchas formas de llegar a Hida-Takayama, la más rápida probablemente sea ir hasta Nagoya y allí tomar el expreso rápido Hida Wide View de la compañía ferroviaria JR.

El reloj de agua de Kanazawa

La primera vez que fui a Kanazawa, al salir de la estación de JR, varias cosas que me llamaron la atención. Una fue el Tsuzumi O-Torii, que es una mezcla entre un Tsuzumi y un Torii que se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad. La otra, su original reloj de agua que, además de marcar la hora, muestra mensajes de bienvenida con un sistema de pequeños chorros de agua controlados por una válvulas que se gestionan por ordenador. Creo que mejor que describirlo con palabras, lo mejor es que veáis el vídeo. A mí, personalmente, me pareció bastante original.

La granja de Wasabi de Daio

Granja de Wasabi

Hoy os voy a hablar de un lugar que descubrí hace poco y me enamoró: la granja de Wasabi de Daio, que no solo gustará a los amantes de este verdoso condimento (del que no soy gran fan, me gusta en muy pocas cantidades) si no de todo aquel que quiere apreciar un rincón diferente de Japón y un paisaje en el que los Alpes japoneses septentrionales se ven más majestuosos que nunca:

Estación de Hotaka Wasabi

La fotografía que hay justo sobre estas palabras está tomada desde la estación más cercana a esta granja, que es la de Hotaka, a la cual podremos acceder en menos de media hora tomando la línea Oito desde Matsumoto, lo que convierte a este lugar en una escapada ideal de medio día desde esta ciudad. Aunque, esta granja, con 15 hectáreas, es de las más grande del país, la puedes recorrer en menos de dos horas (tomándotelo con tranquilidad), también hay que tener en cuenta que deberemos andar unos 30 minutos desde la estación, pero siempre y cuando no nieve o llueva muy fuerte, es un paseo ameno y tranquilo. La entrada al recinto es gratuita, para más referencia, aquí os dejo la ruta en GMaps.

北アルプス
Incluso en días más nublados y oscuros,
el pasaje no pierde su atractivo

Nada más llegar nos encontraremos con tiendas donde encontraremos la raíz de wasabi (para hacer nuestro propio condimento rallándolo), tubos de wasabi ya preparado y todo tipo de productos derivados: encurtidos de wasabi, galletas de wasabi, croquetas de wasabi, cerveza de wasabi, kit-kat de wasabi y ¡hasta helados de wasabi!. Por cierto, pulsando aquí, os podéis descargar cupones de 50yenes de descuento para comprar helados de wasabi si venís a la granja.

Helado de Wasabi
Entre los diversos productos de Wasabi, de primeras,
el helado fue el que más me llamó la atención

El personal en todo momento fue muy atento y amable, en uno de los puestos de raíces, nos explicaron el proceso del cultivo del wasabi (eso sín, en japonés) y nos enseñaron a rallar la raíz para obtener el condimento, y una chiquita joven de una tienda de recuerdos a la entrada del recinto, nos dió a probar bastantes variedades. Como estrategia de marketing, realmente funcionó, por que acabamos comprando varias cosas:

Productos de Wasabi

No obstante, aunque los amantes del wasabi seguramente opinarán lo contrario, creo que este lugar, se disfruta más con la vista que con el gusto: además de los campos de cultivo, bañados por ríos de agua fresca y limpia (necesarios para el desarrollo de la planta), encontraremos un precioso y antiguo molino, alguna que otra capilla, cuevas que albergan grabados en su interior… pero lo más cautivador, sin duda, el paisaje. De hecho, más abajo dejo algunas fotos más para que corroboréis lo que os digo. Para más información os dejo el link la web oficial (en japonés).

大王窟
¿Que encontraremos dentro de la gruta de Daio? 😉

Daio Wasabi Farm

Flapy loves Wasabi

Wasabi Farm in Autumn

Magome (馬籠宿)

Magome (Japan)

Continuando con mis aventuras por los Alpes Japoneses siguiendo una parte de la antigua ruta Nakasendo, hoy os hablaré de Magome. Lugar al que llegamos tras recorrer un camino de unos 8Kms desde Tsumago. Aunque si quieres saber cómo empezó esta aventura, puedes empezar a leerla desde aquí.

Tajima-ya (但馬屋) Este fue el lugar donde nos alojamos: el Tajima-ya

Como llegamos cuando ya había anochecido y estábamos cansados de la caminata, lo único que hicimos nada más llegar fue bañarnos, cenar y acostarnos pronto para aprovechar el día siguiente al máximo. Con el amanecer, y tras un generoso desayuno, salimos a recorrer la ciudad y de nuevo nos encontramos con un mágico lugar que se había detenido en el tiempo y en el que cada edificación te invitaba a quedarte mirando boquiabierto.

Magome-juku

Me dió la sensación de que aquí había más gente y más vida que en otros lugares en los que habíamos estado. Se veía más movimiento de gente tanto local (abuelitos, colegialas, etc) como de visitantes (la mayoría, japoneses). Las tiendas, no tenían desperdicio, además la gran mayoría de los objetos y hasta los dulces típicos del lugar están hechos artesanalmente y podías ver parte del proceso durante el paseo.

道ゆおやき

Visitamos también un templo y unas tumbas que había en los alrededores. También visitamos la ubicación donde hace más de 400 años estuvo el Castillo de Magome (del que no queda ya casi nada). Estas visitas de los alrededores del pueblo, no eran nada espectacular en sí, pero eran los paisajes los que tomaban el testigo de la espectacularidad y nos recordaban por qué el otoño es una de las mejores épocas para venir a Japón.

Japanese Autumn

Tras la comida y un último paseo, recogimos el equipaje y tomamos el autobús que nos llevaría a Nakatsugawa, (que cuesta 540yenes por persona y cuyo horario podéis consultar aquí). Nuestra aventura alpina daba a su fín y nos dirigiríamos a descubrir otro rincón mágico de Japón: Matsumoto. Como anécdota, comentar que, cuando el autobús apareció en la curva junto a la parada, comenzó a llover, como si las montañas se despidieran de nosotros, o quizá pidiéndonos que volvamos a descubrir los otros muchos lugares mágicos que encierran…

Rueda de Molino

Caminante, no hay camino…

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Hoy voy a seguir con el relato de mi aventura por los Alpes Japoneses siguiendo la ruta Nakasendo con este verso de Machado: caminante, no hay camino… y es que hoy hablaré como, tras haber visitado Nagiso (incluyendo su feria de artesanía) y Tsumago, iniciamos nuestra caminata hacia Magome. Aquí tenéis un trazo de la ruta que hicimos en GMaps.

Follow the path

Los aproximadamente 8Kms que separan ambas poblaciones son fáciles d recorrer, no requieren de preparación previa, ni entrañan dificultad. Tampoco tienen cuestas imposibles ni tramos “rompe-piernas”, pero es bastante heterogéneo, hay partes asfaltadas, otras adoquinadas, otras son un sendero de barro entre los árboles… Yo recomiendo hacerlos con tranquilidad, tomándonos nuestro tiempo para hacer fotos. El camino está bien señalizado y es difícil perderse, pero a veces las señales están escritas en japonés en piedras al borde del camino, así que debemos estar atentos.

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Para los que estéis menos acostumbrados o no tengáis un equipaje adecuado para el senderismo (por ejemplo maleta de ruedas en vez de macuto) hay un servicio de envío de maletas entre Tsumago y Magome, que cobra 500yenes por pieza, pero tendréis que llegar al otro extremo antes de cierta hora ya que si no cierran el centro de recepción de viajeros y no podréis recuperar vuestras pertenencias hasta el día siguiente. Podéis consultar más datos a este respecto en la oficina de información del lugar donde os encontréis.

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Nosotros tardamos casi 3 horas en hacer el recorrido, pero andamos tranquilamente, no escatimamos en tiempo a la hora de hacer y nos paramos en varias ocasiones para hablar con otros caminantes y algunos lugareños, ya que por el camino pasamos por pequeñísimas aldeas y pedanías o simplemente casas aisladas cuyos moradores vendían los frutos de sus cultivos o el fruto del trabajo de sus propias manos.

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En otros casos te encontrabas en un espeso bosque en el que apenas algunos rayos de luz te dejaban descubrir el colorido de los árboles. Y así, guiados por los contrastes y mientras el sol se retiraba, finalmente llegamos a Magome, el siguiente capítulo de esta aventura… 😉

Llegando a Magome

¡¡ Feliz fin de semana a todos !!

Tsumago (妻籠宿)

Tablón de anuncios de Tsumago

Para comenzar la semana, retomaré la historia de mi escapada del mes pasado a los Alpes Japoneses en la que estuvimos siguiendo una parte de la antigua ruta Nakasendo. Tal y como os comentaba en el anterior capítulo de mi crónica (podéis recordarlo aquí), cuando llegamos a Tsumago, el lugar del que os voy a hablar hoy, ya era de noche. Aunque no era muy tarde (cerca de las siete y media de la tarde) estábamos bastante cansados y estaba muy oscuro, así que fuimos directamente al Ryokan (alojamiento tradicional japonés).

Farolillo de Tsumago

Una vez allí, cenamos tranquilamente y tras relajarnos en el ofuro (este tipo de alojamientos, en vez de ducha y baño en la habitación tienen una terma que comparten entre los huéspedes) caímos rendidos en el futón, el día anterior había sido muy intenso y habíamos madrugado bastante, así que era el momento de recuperar energías y las horas de sueño. El día siguiente nos recibiría con un precioso cielo azul y nos descubrió las calles de este tradicional pueblito entre las montañas.

松代屋
Dos señoras pasan frente al Ryokan Matsushiro-ya, con más de 140 años
de hospitalidad a sus espaldas, el lugar que elegimos para alojarnos en Tsumago.

Este lugar es bastante turístico y vive del turismo. Aunque era lunes, y no se veía mucha gente joven, había muchos visitantes, incluso nos encontramos alguna que otra pareja europea, aunque la mayoría de los turistas que vimos en la zona eran japoneses jubilados que paseaban calle arriba y calle abajo hablando de la pureza del aire, las vistas, el colorido de las hojas y, como no, de los omiyage que estaban eligiendo en diferentes las tiendas para llevar en su camino de vuelta.

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Este lugar tiene diversos alojamientos, unos pocos restaurantes, alguna que otra cafetería y, sobretodo, muchas tiendas de artesanía y recuerdos, pero su belleza reside en sus calles y en sus edificios tradicionales, así que, ya que habíamos venido hasta aquí, decidimos disfrutar el sitio tranquilamente (lo recomiendo, venir aquí con prisas no tiene mucho sentido). Además, como andar hasta el siguiente hito en nuestra ruta solo nos iba a llevar unas tres horas, decidimos dejar el equipaje en el ryokan y pasear por la zona durante la mañana. Ya iniciaríamos la ruta tras el almuerzo.

Calles de Tsumago

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Tsumago shops

Pasear entre las calles y las tiendas fue todo una experiencia, el lugar no tiene desperdicio. Cada rincón era una curiosidad, cada esquina que doblabas te descubría un nuevo contraste de colores. Las vistas desde las colinas de los alrededores de la localidad parecían sacadas de un cuento de hadas (japonés, eso sí) 😛 . Ya os las enseñaré cuando hable de las ruinas del castillo de Tsumago. El caso es que las horas se nos pasaron volando y decidimos comer algo y volver al ryokan a recoger nuestras cosas.

Molino

Amazing Tsumago!

Nos informaron de que había un servicio de envío de equipaje hasta Magome de 500yenes por bulto para hacer la caminata sin carga, pero nos pareció un poco “farsa” hacer una marcha de senderismo sin los macutos. Así que volvimos a por ellos y nos dispusimos a iniciar la marcha… podéis leer el siguiente capítulo de esta aventura pulsando aquí. 😉

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