Ahora mismo lees el archivo de

Castillos

El castillo de Matsumoto (松本城)

DSC_1294

Tal y como os prometí cuando hablé de Matsumoto (de la ciudad en general), voy a dedicar este artículo a hablar exclusivamente de su castillo, uno de los castillos cuervo de Japón (el otro es el castillo de Okayama) que además está considerado como una de las fortalezas de llanura (ya que no está construido en un terreno elevado) más impresionantes del país del sol naciente, así como un tesoro nacional japonés.

Matsumoto Castle reflections

El castillo de Matsumoto, es uno de esos que te dejan boquiabierto al divisarlo, sus majestuosas 6 plantas erigidas sobre el muro de piedra y el foso rodeándolo, combina con la armonía del contraste de blancos y negros de su fachada. Nosotros además pudimos sumar el contraste de los coloridos árboles que lo rodean, ya que vinimos en el esplendor del otoño.

DSC_1312

Aunque ya en 1504 había una fortificación, el grueso de la estructura del castillo no se construyó hasta finales del s.XVI (bajo la orden de Toyotomi Hideyoshi). Tras la batalla de Sekigahara y el establecimiento del Shogunato Tokugawa, el castillo fue gobernado por diferentes señores feudales hasta la restauración Meiji (1866). Tras ella, el castillo estuvo apunto de ser demolido, como otros tantos edificios que se pudieran asociar al Shogunato, pero gran parte del mismo fue salvado por la actuación de los habitantes de la ciudad.

DSC_1402

Como curiosidad comentar que, debido a que fue construido sobre tierras pantanosas (lo cual ya fue de por sí un reto para la arquitectura del momento), el castillo se empezó a inclinar unos 300años después de su construcción (como muestra esta fotografía de archivo) y, a principios del s.XX, fueron, una vez más los habitantes de Matsumoto los que le salvaron, ya que surgieron varias iniciativas para recaudar fondos y reformar el castillo. Luego hubo una posterior restauración (esta vez llevada a cabo por el gobierno nipón) en los años 50, una época en la que se restauraron muchos edificios de la edad media japonesa.

DSC_1330

La visita desde los exteriores del foso es gratuira, pero entrar al interior del muro y dentro de la fortaleza en sí, cuesta 600yenes (púlsese sobre la cantidad para ver su cambio actual en Euros). En el interior, además de explicaciones de la historia y de la estructura del castillo encontraremos un pequeño museo. Para finalizar, aquí os dejo con la página oficial.

DSC_1366
Vista desde una de las torres

El castillo de Fushimi Momoyama

Fushimi Momoyama Castle

Volviendo a mi sección de castillos japoneses, hoy voy a hablar de uno de esas fortalezas que la gente apenas conoce. Prácticamente olvidado desde el 2003 (año en el que se cerró al público el acceso al interior del edificio), su patio espera de forma silenciosa a ser visitado. Fui un día lluvioso y estuve allí completamente solo, con el graznido de los cuervos y el susurro de la historia en el viento.

Castillo de Fushimi Momoyama

El castillo de Fushimi Momoyama (伏見桃山城) recibe su nombre por su ubicación, Momoyama, una colina rodeada de naturaleza en el distrito de Fushimi en el sur de Kyoto (al igual que el conocido santuario de Fushimi Inari taisha). Para llegar hasta este lugar, solo tendréis que caminar desde la estación de Momoyama (imagen bajo estas líneas), en la línea Nara de JR. Es un trayecto de 11 minutos desde la estación de Kyoto que apenas nos costará 190円. Aquí tenéis la ubicación en Google Maps del lugar.

Momoyama Station

Aunque este castillo no suele estar en los habituales itinerarios de viaje, su importancia histórica es equiparable a muchos otros “castillos famosos” hasta el punto de que un periodo de la historia japonesa, lleva su nombre, el período Azuchi-Momoyama, que comienza en el 1568 y finaliza en el 1600 con la Batalla de Sekigahara. El nombre de esta etapa histórica se corresponde con el de los castillos de los principales personajes de aquel momento, Toyotomi Hideyoshi (que ordenó construir este) y Oda Nobunaga, que mandó construir el castillo de Azuchi.

Visiones del pasado

Aunque parece una fortaleza, en realidad, fue construido como residencia de retiro de Hideyoshi, de hecho las salas más famosas eran la habitación para la ceremonia del té, que según se dice, estaba recubierta con hojas de oro, y las salas de reuniones para las charlas pacíficas con diplomáticos de otros países, mayoritariamente China. Desgraciadamente, un terremoto dañó gravemente el castillo en 1596, dos años después de que se finalizara su construcción, no obstante, fue rapidamente reconstruido y fue ya Mototada Torii, vasallo y fiel amigo de Tokugawa Ieyasu, el que lo gobernaría.

DSC_3847

Precisamente la actuación de Mototada y la resistencia del castillo bajo su mando frente a las tropas del “ejército del Oeste” en Agosto de 1600, fue decisiva para que la historia japonesa tomara el rumbo que conocemos, tal y como explico en este artículo. Tras resistir el asedio de más de 40mil hombres durante 11 días, Mototada y sus últimos hombres se hicieron el seppuku entre las ruinas del castillo, que fue incendiado. Lo que vemos ahora es una fiel reconstrucción (con la diferencia que la infraestructura es de hormigón) de 1964.

伏見桃山城

El castillo de Karatsu (唐津城)

唐津城

Karatsu es una ciudad de la prefectura de Saga en la zona noroesta de la isla de Kyushu. Tuve la oportunidad de pernoctar en esta ciudad en mi camino hacia “la otra Nagoya” y Yobuko, lugares que visité durante mi itinerario por el oeste de Japón en compañía de la productora Vidicam. También puede ser una buena escapada de un día desde Fukuoka. Aquí tenéis su ubicación para que os localicéis:


Ver mapa más grande

Uno de los lugares que no nos podemos perder si pasamos por aquí es el castillo de Karatsu, tradicionalmente conocido como el “Castillo de la grulla danzante” (舞鶴城) por su color y la forma en la que le da el sol en los distintos momentos del día. El castillo fue construido en 1602 por Terasawa Hirotaka, un antiguo señor feudal, muy influyente en esta zona, que sirvió a Toyotomi Hideyoshi y después apoyó la causa de Tokugawa Ieyasu en la decisiva batalla de Sekigahara.

Karatsu castle

El castillo es el típico ejemplo de castillo de llanura, pero bastante especial, ya que está construido junto a la bahía y parece emerger del mar en varios niveles defensivos. Aunque quedó fuera de uso tras la restauración Meiji (incluso fue derruido en 1868 y sustituido por un parque) aún parece ser el centinela de la ciudad, algo que se percibe muy bien en esta fotografía que tomé desde el pequeño ryokan en el que me alojé cuando estuve allí.

Karatsu castle sunset

Lo que vemos en la actualidad no es más que una fiel reproducción del castillo original, algo que, desafortunadamente, pasa en gran parte de los castillos japoneses. Se realizó en el 1966, para recordar la historia de la ciudad y atraer más turismo. En el edificio principal hay un museo con exposiciones fijas (documentos, maquetas, pinturas, restos del castillo original, etc) e itinerantes (sobretodo de armaduras, espadas, etc..). La entrada al interior cuesta 400yenes (pulsar sobre la cantidad para ver el cambio actual a euros).

Karatsu

El Castillo de Kishiwada (岸和田城)

岸和田城桜

El castillo de Kishiwada está en el municipio del mismo nombre, a las afuera de Osaka, junto a la bahía, muy cerca del aeropuerto de Internacional de Kansai. No es tan espectacular como el Castillo de Osaka, pero es un lugar mucho más tranquilo, con unas vistas muy bonitas (y, desde luego, sin tantos visitantes), lo que lo convierte un buen candidato para ir a dar una vuelta o simplemente pasar un rato tranquilo con unas buenas vistas.

Reflejo del castillo de Kishiwada

Este castillo realmente no tiene una gran importancia histórica. Aunque hay una estructura cercana de una primera fortificación del siglo XIV, el castillo no llegó al esplendor de su construcción hasta 1585, cuando Toyotomi Hideyoshi conquistó estas tierras y se las cedió a su tío, el samurai Koide Hidemasa, que restauró el castillo y lo amplió hasta aumentar la altura del edificio principal a cinco niveles. En el 1619, los Koide lo perderían frente a los Matsudaira (clan en al que originalmente perteneció Tokugawa Ieyasu), y que a su vez lo cedieron a los Okabe, que lo mantendrían hasta a restauración Meiji.

Jardín seco del castillo de Kishiwada

Desgraciadamente, en 1827, un rayo cayó sobre el castillo provocando un incendio que lo quemó casi por completo y lo que vemos ahora es una reconstrucción de 1954 que, en su edificio principal, en vez de 5 niveles tiene solo 3. Eso sí, la historia tiene una parte buena, y es que en el patio tenemos un bellísimo jardín seco de Mirei Shigemori, que se realizó durante la reconstrucción del lugar y que, sin ser tan famoso como el del Ryoan-ji, encierra una particular belleza (véase la fotografía sobre este párrafo).

岸和田城

La entrada al patio del castillo es gratuita, pero la del edificio principal (habilitado como museo) cuesta 300Yenes. El museo no es nada del otro mundo, pero las vistas desde arriba no están nada mal. Otra de las cosas que me gustan de este castillo es que es uno de los primeros lugares de Osaka en los que florece el Sakura, de hecho yo vine aquí durante el Hanami de este año en el que pude disfrutar del florecimiento del cerezo en diversos lugares de Japón gracias al JR Pass cortesía de mis amigos de Destinos Asiáticos :).

Castillo de Kishiwada
Aquí os dejo con la página oficial del castillo (en japonés)
y su ubicación en Google Maps.

El Castillo de Kokura (小倉城)

Castillo de Kokura

El castillo de Kokura (小倉城), es uno de los puntos obligados para el turista en Kitakyushu, aunque es cierto que no es tan espectacular como el castillo de Osaka o el Castillo de Nagoya (y aún menos, el de Himeji). Fue construido en 1602 por el samurai Hosokawa Tadaoki, que participó activamente en varios conflictos históricos como en Batalla de Komaki (en la que participo en el bando de Toyotomi Hideyoshi) o el asedio de Osaka.

小倉城

El castillo original se quemó en 1865 durante una guerra de clanes, y se inició su reconstrucción en 1959. La restauración total, cuyo resultado podemos disfrutar en la actualidad se acabó en hace dos décadas. El recinto del castillo es de libre acceso, pero para acceder al interior hay que pagar una entrada de 350yenes. Dentro encontraremos un museo sobre la historia de la ciudad y un centro de interpretación sobre el castillo. Algunas de las recreaciones históricas son muy interesantes, pero (según creo recordar) son sólo en japonés.

Humor Amarillo

Para acceder al castillo solo hace falta andar unos 10-15 minutos desde la estación de Kokura (varios carteles indican el camino), además los alrededores de esa estación son bastante curiosos, llenos de calles estrechas con bares decrépitos y un antiguo barrio rojo ya en decadencia, también el “Tanga Market” está en los alrededores. Si necesitáis más información aquí tenéis la página oficial.

Kokura Spring

El Castillo de Shuri (首里城)

Shuri Castle

Como ya os comenté, este verano me hice una escapada a Okinawa, aprovechando que mi amigo Alain está allí destinado. No hablaré mucho sobre Okinawa en general, ya que para ello tenéis este monográfico sobre Okinawa que considero bastante completo, si no que iré hablando de lugares clave, empezando por quizá el más popular: El Castillo de Shuri (首里城), situado en la ciudad de Naha y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde el año 2000. Al que se puede acceder en monorail (última estación) y luego andando unos 10 minutos desde la misma.

DSC_2416

El nombre okinawense del castillo es : sui ugusiku y, aunque su construcción original data del siglo XIV, lo que veremos nosotros al visitarlo es una reconstrucción de hace 20 años realizada a partir de relatos y fotografías antiguas, ya que después de los bombardeos sufridos en la Batalla de Okinawa durante II Guerra Mundial, quedó totalmente destruido. No os pedéis perder la emblemática Shureimon(守礼門), la entrada a la fortaleza, ya que es única en el mundo por ser una mezcla de la influencia china y la tradición indígena del lugar (mucho antes de que llegaran los japoneses). Aquí la tenéis en una foto:

DSC_2421

Llegar hasta esta puerta es gratuito, pero la entrada al complejo cuesta 800yenes (unos 7 Euros) e incluye la entrada al interior de las edificaciones, actualmente habilitadas como museos. Aunque no haya reliquias ni antigüedades expuestas, merece la pena entrar para conocer y entender el antiguo Reino de Ryūkyū, que era el que había aquí antes de la invasión japonesa de Okinawa a principios del s.XVII.

DSC_2498

Para más información aquí tenéis la web oficial.