Yohashira Jinja (四柱神社)
Martes, 7 de Mayo de 2013
Hoy vuelvo con mi sección de templos de Japón. Después de una temporada destacando los de Nagasaki, esta vez, vamos a ir mucho más al noreste, hasta Matsumoto, en la provincia de Nagano para hablar de un templo sintoísta de ámbito local que me llamó la atención estando allí, por lo bonito del colorido de sus árboles durante el otoño. Se trata del Yohashira Jinja (四柱神社).
Si traducimos el nombre, significaría algo así como el santuario de los cuatro dioses, ya que está dedicado a los Zouka Sanshin (造化三神) (los tres dioses creadores que son Ame-no-minaka-nushi-no-kami, Takami-musubi-no-kami y Kami-musubi-no-kami) y la la diosa Amaterasu, de la que, después, descendería el legendario emperador Jinmu el primero de la línea imperial nipona (en teoría, porque no hay constancia histórica de su existencia).
El templo es relativamente moderno (de finales del s.XIX) y, aunque el torii de su entrada es de metal y bastante feo, el interior me resulto ciertamente vistoso (sin ser espectacular) sobre todo en la época del kouyou. Para más información, aquí os dejo su ubicación en GMaps y un enlace a la web oficial del templo
Carne de Caballo (馬肉料理)
Lunes, 8 de Abril de 2013
Hace poco estuve visitando la ciudad de Matsumoto, en la prefectura de Nagano. Ya sabéis que cuando viajo, una de las cosas que más me gusta es probar lo más típico de la gastronomía del lugar y, en este caso, nos recomendaron la carne de caballo. Como nos alojábamos cerca de la estación, preguntamos si había algún buen restaurante cerca donde comerla, y nos recomendaron uno de los mejores restaurantes especializados de la ciudad. Aquí tenéis su ubicación en GMaps.
Decidimos pedir platos diversos para compartir y probar un poco de todo y acompañarlo de unas buenas cervezas de barril. A pesar de ser un restaurante especializado y bastante popular, el precio no era desorbitado, pagamos unos 4000yenes cada uno (pulsad sobre la cantidad para ver el cambio en Euros), una cantidad que te puedes gastar en cualquier cena en un izakaya de Tokyo. Aquí abajo os dejo una fotografía más cercana de uno de los platos que más me gustó:
Se trata del Yukke, que es carne cruda condimentada con salsas y especias (un plato de influencia coreana), hasta ahora lo había probado de ternera, pero la de caballo me resultó más apetitosa. Otro de los platos que destacaría es una especie de katsu con carne de caballo muy poco hecha, es decir, como un ton-katsu, pero en vez de “ton” (豚 que significa cerdo), sería umaniku-katsu (馬肉カツ), aunque no se si este es realmente el nombre “oficial” del plato.
El caso es que estaba todo buenísimo como hacía ya un par de meses que no publicaba ninguno de mis artículos gastronómicos, me apetecía compartir esta experiencia con vosotros.:)
¡¡ Feliz comienzo de semana a todos !!
Yudanaka (湯田中)
Lunes, 4 de Marzo de 2013
Hoy, para comenzar la semana continuaré el relato de mi escapada a Nagano con mis amigos de Vidicam. Como os iba diciendo, al llegar al tren de la Nagano Dentetsu, debido al cansandio y al calor que sale de bajo el asiento, nos quedamos profundamente dormidos. Aunque en varias paradas nuestros ojos se abrieron tímidamente, no nos despertamos hasta llegar a la última estación, nuestro destino: Yudanaka (湯田中).
Hacía mucho frío y aunque nuestro alojamiento (mishuku) estaba cerca de la estación, llegamos con muchas ganas de dejar las cosas en las habitaciones y disfrutar del onsen antes de acostarnos, así que, así lo hicimos. Al día siguiente iríamos a visitar el famoso parque de los monos de cara roja de Jigokudani y queríamos madrugar.

El día siguiente nos regaló un día claro y soleado, aunque con rachas de viento muy frío. Salimos abrigados hasta las cejas tras un fuerte y reconfortante desayuno, y fuimos andando hasta la parada del bus (a unos 15 minutos a pie desde la estación). Tomamos la línea que nos dejaba en Kanbayashi onsen y comenzamos a nadar andar (desde allí son unos 25 minutos aproximadamente hasta donde están los monos).
Me habían dicho que el invierno era una de las mejores épocas del año para disfrutar de esta zona y ahora lo entendía, a cada segundo había paisajes o edificaciones que, con la nieve, parecían sacadas de un cuento de hadas (japonés eso sí…). El camino hasta donde se encuentran los monos sigue el contorno de la ladera de la montaña y esta vez la que nos sorprende a cada tramo es la naturaleza… el final de esta historia ya lo conocéis, pero no podía dejar de contaros nuestra experiencia hasta llegar allí.
Escapada a Nagano
Martes, 29 de Enero de 2013
Estos días ha estado nevando en Japón y me he acordado de una escapada a Nagano que me hice ya hace un tiempo con mis amigos de Vidicam para disfrutar de la nieve. La verdad es que estaba muy contento de poder ir porque ya perdí una oportunidad de ir a este mismo sitio a hacer snowboarding con los de la universidad por culpa de los exámenes y, esta vez, no quería perdérmelo.
Así que, tomamos desde Tokyo el Nagano Shinkansen (que son trenes de la serie E2, aunque mis favoritos siguen siendo los de la serie E5, que estrené poco despues de su inaguración). En menos de dos horas llegamos a la estación de Nagano, donde cambiaríamos a la línea Dentetsu, pero como teníamos algo de tiempo , comimos un ramen calentito con unas gyoza en una tienda que encontramos junto a las estación. Yo elegí uno un poco picante, pero delicioso, ideal para combatir el frío de aquel mes de enero:
Después, dimos una vuelta por los alrededores de la estación para bajar la comida, aunque no nos dió tiempo a ver mucho porque no nos podíamos arriesgar a perder nuestro siguiente tren ya que estaba atardeciendo y al día siguiente queríamos ir a observar los monos japoneses de cara roja. El tiempo apremiaba.
La estación de Dentetsu (que es una línea local de la prefectura de Nagano) estaba a unos metros de la de JR, en un subterráneo. Nos dirigimos allí y compramos los billetes hasta Yudanaka en “Limited Express”. La verdad es que me esperaba un tren más moderno, pero el que nos tocó también tenía su encanto.
Aunque no eran ni las seis de la tarde, ya había oscurecido. El vagón estaba prácticamente vacío, así que nos acomodamos ampliamente en los asientos. El contraste del frío del exterior con la calefacción del interior (que surgía de debajo del asiento) hizo difícil que pudiéramos mantener los ojos abiertos, por lo que, confiados en que nuestra estación era la última del trayecto (y que, en Japón, el revisor te despierta) nos dejamos caer en los brazos de Morfeo…
La historia continua aquí ![]()
Tsumago (妻籠宿)
Lunes, 26 de Noviembre de 2012
Para comenzar la semana, retomaré la historia de mi escapada del mes pasado a los Alpes Japoneses en la que estuvimos siguiendo una parte de la antigua ruta Nakasendo. Tal y como os comentaba en el anterior capítulo de mi crónica (podéis recordarlo aquí), cuando llegamos a Tsumago, el lugar del que os voy a hablar hoy, ya era de noche. Aunque no era muy tarde (cerca de las siete y media de la tarde) estábamos bastante cansados y estaba muy oscuro, así que fuimos directamente al Ryokan (alojamiento tradicional japonés).
Una vez allí, cenamos tranquilamente y tras relajarnos en el ofuro (este tipo de alojamientos, en vez de ducha y baño en la habitación tienen una terma que comparten entre los huéspedes) caímos rendidos en el futón, el día anterior había sido muy intenso y habíamos madrugado bastante, así que era el momento de recuperar energías y las horas de sueño. El día siguiente nos recibiría con un precioso cielo azul y nos descubrió las calles de este tradicional pueblito entre las montañas.

Dos señoras pasan frente al Ryokan Matsushiro-ya, con más de 140 años
de hospitalidad a sus espaldas, el lugar que elegimos para alojarnos en Tsumago.
Este lugar es bastante turístico y vive del turismo. Aunque era lunes, y no se veía mucha gente joven, había muchos visitantes, incluso nos encontramos alguna que otra pareja europea, aunque la mayoría de los turistas que vimos en la zona eran japoneses jubilados que paseaban calle arriba y calle abajo hablando de la pureza del aire, las vistas, el colorido de las hojas y, como no, de los omiyage que estaban eligiendo en diferentes las tiendas para llevar en su camino de vuelta.
Este lugar tiene diversos alojamientos, unos pocos restaurantes, alguna que otra cafetería y, sobretodo, muchas tiendas de artesanía y recuerdos, pero su belleza reside en sus calles y en sus edificios tradicionales, así que, ya que habíamos venido hasta aquí, decidimos disfrutar el sitio tranquilamente (lo recomiendo, venir aquí con prisas no tiene mucho sentido). Además, como andar hasta el siguiente hito en nuestra ruta solo nos iba a llevar unas tres horas, decidimos dejar el equipaje en el ryokan y pasear por la zona durante la mañana. Ya iniciaríamos la ruta tras el almuerzo.
Pasear entre las calles y las tiendas fue todo una experiencia, el lugar no tiene desperdicio. Cada rincón era una curiosidad, cada esquina que doblabas te descubría un nuevo contraste de colores. Las vistas desde las colinas de los alrededores de la localidad parecían sacadas de un cuento de hadas (japonés, eso sí)
. Ya os las enseñaré cuando hable de las ruinas del castillo de Tsumago. El caso es que las horas se nos pasaron volando y decidimos comer algo y volver al ryokan a recoger nuestras cosas.
Nos informaron de que había un servicio de envío de equipaje hasta Magome de 500yenes por bulto para hacer la caminata sin carga, pero nos pareció un poco “farsa” hacer una marcha de senderismo sin los macutos. Así que volvimos a por ellos y nos dispusimos a iniciar la marcha… podéis leer el siguiente capítulo de esta aventura pulsando aquí.
La ruta Nakasendō (中山道)
Miércoles, 7 de Noviembre de 2012
Aunque los miércoles suelo hablar de mis aventuras fuera de Japón, hoy haré una excepción ya que llevo unos días sin actualizar el blog y, en este post, quería compartir la causa de esta ausencia y es que, tal y como he ido comentando en mi twitter, llevo unos días perdido por los Alpes Japoneses, esta vez realizando una pequeña parte de la ruta Nakasendō (中山道), de la cual me gustaría hablar hoy.

Ya dí un adelanto de esta foto en Instagram
Esta ruta, también conocida como Kisokaidō (木曾街道) fue una de las dos rutas principales que durante los siglos XVII al XIX, unían Edo (la antigua Tokyo) con Kyoto y también era consideraba una de las Gokaidō (cinco rutas principales del país durante el periodo Edo). Como su nombre indica: Naka (中, que significa centro, medio, mitad, en medio, etc.) Sen (山, que significa montaña) Dō (道, que significa camino o ruta), se trataba de una ruta que atravesaba las montañas en contraste con la Tōkaidō (東海道, ruta del mar del este), que seguía el litoral este de la isla de Honshu (de ahí el nombre) y que, curiosamente, es un trazado similar al que siguen las actuales líneas de alta velocidad ferroviarias japonesas (Shinkansen) entre las ya mencionadas ciudades.
En mi caso hice un breve tramo de 9Kms de la ruta desde Nagiso, en la prefectura de Nagano, donde llegué por JR, hasta Magome-juku, pasando por Tsumago-juku, y acabé tomando el tren desde Nakatsugawa (prefectura de Gifu) hacia Matsumoto (ya os hablaré de todos estos lugares más detenidamente, de momento aquí os dejo un trazo de la ruta en Google Maps). En mi opinión esta es la mejor época del año para hacerla (primera semana de Noviembre) ya que, aún no hace mucho frío (aunque hay que ir abrigado, sobretodo cuando se va el sol) y el paisaje es precioso con sus tonos dorados y rojizos debido al Kouyou.
Esta parte de la ruta está muy preparado para el visitante ya que es muy popular, algunos fragmentos están asfaltados (más que nada porque corresponden con carreteras o pasos por poblaciones) o adoquinados, hay indicaciones cada cierto tiempo (para impedir que nos perdamos), y hasta encontraremos algún que otro servicio públicos y campanas preparadas para ahuyentar a los osos que habitan aquellos bosques.
En general, cualquiera puede hacer este camino aunque no se tenga ninguna preparación previa en senderismo o montaña. Se tarda unas 2,5-3horas (yo, por lo menos, tardé ese tiempo llevando un macuto y sin escatimar a la hora de hacer fotografías durante el camino. Podéis leer una crónica más detallada de lo que hice comenzando con este artículo. Espero que os haga sentir como si caminárais conmigo.
























































