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Liándola en India

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Desde hace unos días estoy liándola en la India, los que me seguís en mi Twitter o mi instagram, ya lo sabéis. El caso es que, debido a que estaré disfrutando de estas merecidas vacaciones, no actualizaré el blog durante un par de semanas, así que os dejaré algunos links por si acaso os pudieran ser útiles durante mi ausencia.

– Si tienes dudas generales sobre Japón como, por ejemplo, cómo venir a trabajar aquí o información sobre becas, o venir a estudiar a una academia de japonés, no dudes en visitar la sección de preguntas frecuentes.
– Si buscas un guía en español para tu viaje al país del sol naciente pulsa aquí, si solo buscabas ideas para como diseñar tu viaje, aquí propongo algunos itinerarios.
– Si te sientes atraído por la cantidad de comidas y bebidas originales que me he encontrado durante mis viajes te recomiendo esta sección.
– Si estás interesado en el idioma japonés, te recomiendo el canal de Japoneando para aprender desde cero, aunque quizá te interese esta pequeña lista de libros y webs para aprender japonés.
– Si buscas información sobre destinos de Asia oriental o sudeste asiático prueba con China, Corea, Singapur, Vietnam, Taiwan, Tailandia, Malasia o Filipinas.
– Si lo que te gusta es la fotografía, no dudes en pasarte por el fotolog.

¡¡ FELIZ SEMANA A TODOS !!

El relato de las sensaciones

El relato de las sensaciones

Hoy, como es miércoles, hablaré de mis aventuras fuera de Japón. Continuaré con la historia de mi escapada a los Montes Wudang, en Hubei, China, cuyo capítulo anterior podéis leer en este post. Esa mañana me levanté muy temprano, desayuné fuerte y salí del hotel con la intención de hacer un recorrido de un día por los montes. Al torcer la esquina donde me despedí de la chica del tren, vi aparecer a Lucy (el nombre inglés de la chica que estaba en la recepción la tarde anterior y que hoy sería mi guía).

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No pude evitar esbozar una sonrisa cuando la vi llegar. Nos dimos los buenos días y nos preguntamos casi a la vez si habíamos desayunado (ambos habíamos comido ya). Tomamos un bus de línea y nuestra conversación se fue apagando debido al sueño. Aunque yo era el (supuestamente) más interesado en hacer esta visita, ella estaba mucho más despejada y animada que yo (que me limitaba a permanecer despierto). Llegamos al final de la línea y andamos un tramo hasta llegar a la entrada. La primera impresión fue un poco extraña, me encontré con unas edificaciones modernas, imitando la arquitectura antigua, muchas aún a medias de construir, con enormes espacios vacíos que seguramente se convertirían en un futuro cercano en cafeterías, tiendas y puestos de souvenirs (véase imagen sobre este párrafo). Se ve que quieren montar un circo turístico aquí, y me alegro de no haberlo visto así todavía, aunque lo ideal hubiera sido llegar hace un lustro, que seguro que no había nada de esto.

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Comenzamos a subir el monte Zhanqifeng, pasamos por el templo de la Nube Púrpura y continuamos la ascensión. Lucy me iba explicando los detalles que ella conocía del lugar, pero yo le preguntaba a ella, sobre su familia y sus costumbres. Después de haber vivido durante meses en una ciudad grande de China como es Guangzhou, sentía curiosidad de saber de primera mano cómo era la vida de una chica de apenas 20 años de un pueblo del interior. Pero lo más increíble fue que hacía menos de 24 horas no podíamos entendernos y nos costaba expresar ideas simples y en ese momento parecía que podíamos hablar de cualquier cosa. ¡Cuán curiosas son las relaciones humanas!

Montañas Wudang

Llegamos hasta arriba del todo, vimos como los grandes grupos de turistas chinos identificados por pegatinas de colores (y liderados de guías armados con banderitas) iban ocupando las zonas que apenas media hora antes acabábamos de pisar. Durante el ascenso vimos paisajes mágicos, pero os hablaré de ellos en una entrada dedicada exclusivamente a la belleza y la historia de este lugar. Hoy simplemente quiero acabar el relato de las sensaciones que me recordaron quién era, por qué amaba viajar y qué había venido a buscar allí. Aunque yo no me había dado cuenta todavía, no había venido a buscar una experiencia, una fotografía o un paisaje, ni siquiera un templo, un resto arqueológico o los vestigios de una antigua dinastía. Había venido a encontrarme a mí mismo y a recordarme que por mucho que haya andado, aún me quedaba mucho por caminar…

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Llevando la contraria a la metáfora, iniciamos el descenso. Yo quería explorar más caminos que antes no habíamos tomado y fuimos haciendo otras combinaciones en nuestro regreso. El camino se alargaba, pero ya había llegado la tarde y el hambre apretaba. Habíamos tomado algunas frutas y dulces a lo largo de la mañana para matar el hambre y asegurarnos la energía de los azúcares, ya que en un alarde de ingeniería, en vez de permitir la ascensión por un camino en cuesta, la misma se realizaba mediante un número de escalones que podía contarse por millares (y no es una exageración). Lucy, que al principio de la jornada se atrevió a fanfarronear de que ella estaba acostumbrada a esta montaña (ya que la había visitado desde niña), no me decía nada pero yo podía leer en su cara el cansancio, además que dejó de iniciar las conversaciones, síntoma inequívoco de que ya necesitábamos pararnos. Nos sentamos a comer en un puesto al borde de uno de los caminos que atravesaban el bosque. Yo apenas comí (algo extraño en mí, pues soy algo glotón) pero ella lo hizo con ganas.

Comiendo con Lucy

Tras la comida, continuamos el camino de retorno con un paso mucho más relajado. Ella me confesó que estaba muy cansada y que no entendía muy bien que yo hubiera venido desde tan lejos solo para tomar fotos. Normalmente los extranjeros iban hasta allí para quedarse varios días pernoctando en los templos y practicando taichí o artes marciales. Yo le hablé de mi país y le enseñé fotografías y ella me dijo que también iría hasta España a tomar fotos y que así me entendería. Me habló de sus sueños y ambiciones, y entre los más diversos temas se nos escaparon las horas. Llegamos al pueblo de nuevo cuando el sol ya comenzaba a caer. Me despedí con un abrazo (y digo “me” porque fue iniciativa mía) y con un millón de gracias. Ella tardó en reaccionar, nunca había recibido un abrazo de una persona que había conocido hacía 24 horas y me confesó que otra chica en su caso se podría haber sentido ofendida. Tras ello, me abrazó ella a mí, esta vez motu proprio y me hizo prometer que volvería a verla y que si ella venía a España sería yo el que haría de guía. Le ofrecí mi meñique como garantía y ella lo rodeó con el suyo antes de despedirse y desaparecer por una de las callejuelas, eso si, sin dejar de mover el brazo en señal de despedida hasta perder el contacto visual.

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Yo volví al hotel, nada más llegar me duché y me cambié, realmente lo necesitaba. Como apenas había comido, decidí salir a merendar algo antes de que atardeciera del todo, pero en ese momento llamaron a la puerta de la habitación. Miré por la mirilla y vi que eran los niños que conocí el primer día que, como sabían que me iba temprano al día siguiente y no podrían verme, venían a despedirse ¿que detallazo, verdad?. Al abrir la puerta un poco, entraron todos en tropel a ver cómo era la habitación… no, no hablo de asomarse… ¡si no de entrar hasta el fondo!… fue muy gracioso. Antes de irnos todos juntos a merendar les hice esta foto, imagen con la que cierro esta historia… una historia que versa de compañeras de un viaje de tren, de pequeños amigos que no hablan tu idioma y de guías improvisadas que no dejan de sonreir… ¡Ah! y de montañas… también habla de montañas… ;)

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Una guía improvisada que no deja de sonreir

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『Esta es la continuación de la historia que comencé en este post
de la semana pasada en la que hablo de mis aventuras durante
mi escapada a los Montes Wudang, en Hubei, China

Dejé las cosas en la habitación y volví a bajar rápidamente a la recepción del hotel, quería ver el atardecer desde el Lago Taiji y se me echaba el tiempo encima. Sabía que había un autobús para llegar al lago, pero no sabía dónde paraba, así que pregunté de nuevo a la recepcionista. Ella, que tan amablemente me había atendido antes (armada de paciencia), intentó indicarme el camino gesticulando, pero yo no lograba orientarme, ella me hizo entender que estaba sola y que no podía dejar la recepción, a todo esto los niños, que antes estaban jugando en el patio, miraban nuestra conversación (por llamarlo de alguna manera) boquiabiertos.

Wudang

Una de las niñas se aproximó, tiró de mi camiseta y me hizo señas para que la siguiera, los niños empezaron a correr alborotados, yo me despedí y les seguí, me llevaron hasta una parada de autobús a unos 300 metros del alojamiento, pude reconocer los ideogramas del lago en el itinerario de una de las líneas. Así que me acerqué a un puesto de bebidas y chucherías que había cerca y les indiqué con el brazo que eligieran lo que quisieran que yo les invitaba como agradecimiento. Cada uno eligió una bebida y volvieron al patio entusiasmados, yo tomé el autobus de línea hasta el lago y llegué justo cuando atardecía. Aún había gente bañándose en las aguas del lago mientras el sol se escondía, otros, desde la orilla, observaban el atardecer a mi lado.

Taichi Lake

Al volver del lago (esta vez volví en taxi) me encontré de nuevo a la recepcionista que salía del hotel, ya que su turno ya acababa. Hablamos un rato en nuestro “Chinglish acompañado de gestos” habitual, y finalmente nos fuimos a cenar juntos. Durante la cena, aunque nuestra conversación no era muy fluida, pude entender que al siguiente día no trabajaba en el hotel y que, como yo iba a salir bien temprano para ir a las montañas, que no seguramente no nos volviéramos a ver y que eso le causaba tristeza. Le respondí que no pasaba nada, que la gente que está destinada a quedarse en tu vida realmente nunca se va.

Cena Wudang

Tras decirle esto, dio un respingo y me preguntó que si tenía guía para ir a la montaña mañana, le dije que no, que ya me perdería yo por el monte… Así que ella me respondió que al ser local, no le cobraban entrada al parque y que, si me apetecía, que ella me acompañaba y me guiaba, que se lo conocía bastante bien. Por supuesto, le dije que, si no le importaba madrugar, que sería un placer que me guiara. Y ella respondió con una sonrisa de oreja a oreja. Me sentí muy afortunado, llegué aquí solo y algo perdido, y en ningún momento me he sentido extraño. Es más, ahora hasta tengo una guía improvisada que no deja de sonreir

Laughing
¡CONTINUARÁ!

Noveno aniBLOGsario

愛媛

A veces no nos damos cuenta cómo pasa el tiempo… nueve años ya… nueve años desde que comencé este blog con esta entrada, la víspera del inicio de mi nueva vida en Japón, un punto de inflexión en lo que sería mi futuro y mi actual forma de ver las cosas y concebir este pequeño gran mundo en el que vivimos. Sí, celebramos el noveno aniblogsario de esta bitácora.

露天風呂
Foto de un solitario rotemburo perdido en las montañas de Shikoku

Desafortunadamente este año se ha caracterizado por ser el de más sequía en el blog (a nivel de contenido). Me he metido en más y más proyectos, hasta prácticamente estar ocupado todo el día y apenas tener tiempo para el blog. No obstante, ahora que pasaré unas semanas más tranquilo espero poder poner un poco el freno a mi ritmo de vida y organizarme mejor a este respecto.

Yukatas are sexy
Fotografía de la sesión “Yukatas are sexy” que
hice a principios de este año

Ya comenté el año pasado que se estaban dando muchos cambios y que estaba muy orgulloso de cómo estaba lidiando con ellos, pues bien, estos últimos 12 meses han sido más bien un periodo de adaptación y creo que, una vez finalizado este proceso, voy a poder organizarme mucho mejor, priorizando más y retomando proyectos como Japoneando, que llevan ya muchos meses en el olvido aunque la gente lo sigue demandando día a día.

魚

No obstante, antes de despedirme, me gustaría cerrar este artículo dando las gracias a los verdaderos artífices de la continuidad de esta bitácora: todos vosotros. Mantener un blog durante tanto tiempo no es tarea fácil pero sois muchos los que me animáis con vuestros comentarios y vuestro apoyo. Me prometí a mí mismo, cuando empecé, no ponerme reglas de continuidad y solo escribir cuando me apeteciera, y el saber que estáis ahí, me anima mucho más de lo que pensáis… ありがとうございます!

伏見稲荷大社にお詣りする二人の舞妓さん
Foto de mi instagram: Las maiko Satsuki y Marika
oran en el Fushimi Inari Taisha de Kyoto

Agosto en Japón

Back in Japan!

Habréis notado que he estado ausente estas semanas en el blog, pero es que, después de mis casi dos meses de vacaciones disfrutando España y, aunque llevo todo el mes de agosto en Japón, todo ha sido un poco locura. He estado haciendo guías a viajeros por diferentes lugares del país, he estado dando un seguimiento más cercano a las modelos a las que represento y, también, hemos comenzado a arrancar en Japón con el juego Stubies (para iOS). Todo esto, inicialmente, ha sido complejo ya que ha requerido una reestructuración de mi, ya de por si escaso, tiempo, pero ahora que parece que “el río vuelve a su cauce”, creo que podré recuperar un ritmo decente de publicación.

Selfie con un ciervo de Nara
Selfie con un viejo amigo mío ;)

No obstante, si buscáis información sobre Japón podéis visitar la sección de preguntas frecuentes o, si buscáis algo más visual, el fotolog. Recordad también que podéis seguirme en mi twitter o en mi instagram donde sí que he seguido actualizando a diario. ¡Gracias a todos por estar ahí! :)

Nuevos proyectos laborales

NoPasaNadismo
Con mi buen amigo, Victoriano Izquierdo

Ya sabéis que los miércoles hablo de mi vida fuera de Japón, pero también de mi vida personal y hoy simplemente os escribo para daros algunos updates. Como ya os conté, estos días estoy disfrutando en España de unas merecidas vacaciones. Llegué hace un mes y no he parado, sesiones fotográficas, ultimando los detalles de la campaña de verano de Nihontravel y nuevos proyectos laborales. Es más, ni siquiera me he quedado quieto, no os escribo desde mi Madrid natal, si no desde aquí, donde pasaré esta noche:

Monstserrat
El Santuario de Montserrat, en Barcelona

Pues bien, ya tengo fecha, para mi regreso a Japón: el 5 de agosto, que, además de venir cargado de más viajes por el país del sol naciente, también vendrá marcado por uno de esos nuevos proyectos de los que os hablaba: seré uno de los responsables de la internacionalización en el país nipón del juego español (para iOS) de éxito internacional Stubies (os lo podéis descargar aquí). Tenía muchas ganas de participar en un proyecto de esta índole y creo que se pueden realizar acciones muy interesantes y creativas. Es un reto que afronto con mucha ilusión y que creo que dará que hablar. ¡Deseadme suerte!.

Stubies