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Japón, Page 2

Vivir en Tokyo

Vivir en Tokyo

Muchos de los que me conocéis ya lo sabíais, para el resto, esta era una noticia que tenía que dar: hace unos meses que dejé Osaka y comencé a vivir en Tokyo. Ya sabéis que siempre he sido un defensor de la región de Kansai y que, en los diez años que he vivido en este país, han sido ciudades como Osaka o Nara las que me han visto despertarme cada mañana. Vivir en la capital nipona nunca me había hecho ilusión. La gente y su forma de entender la vida urbana es muy diferente en las distintas regiones y si bien, todas tienen puntos positivos y negativos, yo ya tenía bien clara mi preferencia.

Vivir en Tokio

No obstante, hay veces que hay decisiones inevitables que uno tiene que tomar, ocasiones en las que sabes que tu lugar ha cambiado y que tienes que seguir el camino que has ido definiendo con tus anteriores pasos y eso me ha traído a mudarme. Una de las cosas más positivas que he encontrado a este cambio es que (dentro de unos años) podré hacer una comparación justa entre las regiones Kantō y en Kansai, ya que habré vivido lo suficiente en ambas. Otra de las cosas positivas es el barrio que he encontrado para vivir, ya que me costaba encajar en todos los lugares que me habían enseñado hasta ahora.

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Algunos, probablemente, al leer un título como el de este en post esperarían postales de lugares emblemáticos, cruces vestidos de neones o rascacielos reflejando el azul del cielo, pero no es el caso. Yo tenía muy claro que quería vivir en una zona tranquila, con el estilo de vida de un barrio pequeño en el que la gente se dice “¡Buenos días!” y se llama por su nombre. Pero también tenía claro que tendría que estar bien comunicado con el aeropuerto, las estaciones de tren bala (para poder moverme por todo el país) y, por supuesto, los puntos neurálgicos de la ciudad.

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Así que finalmente encontré mi hueco, un apartamento sin pretensiones, pero situado a menos de 5 minutos de la estación ferroviaria. Una estación por la que pasa el Narita Express y desde la que, en apenas 10 minutos, puedo llegar a Shinagawa para tomar el tren bala. De la misma manera tardo 20 minutos en llegar a lugares como Shibuya o Shinjuku sin necesidad de hacer transbordo. Además es un barrio con mucho encanto como podéis ver en las fotografías que acompañan a este artículo.

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Como se puede observar, es un barrio de suelo adoquinado, sin apenas coches y con mucha bici. Con cafeterías con terraza y fruterías que hacen chaflán. Con peluquerías donde también afeitan a navaja y tiendas pequeñitas en las que venden de todo. También hay muchos bares y restaurantes de todo tipo (dos de ellos “bares de tapas españoles”, o así se autodenominan ellos) y como no puede faltar en toda barriada, tenemos un pachinko y hasta pequeñas sucursales bancarias de las entidades más comunes, entre ellas una de la caja postal japonesa, que también nos hace de estafeta de correos.

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También hay una panadería cerca de casa que hace pan como el de Europa, aunque hay que consumirlo en el acto porque en cuestión de un par de horas se reblandece y se convierte en chicle. Hay clínicas y parques, supermercados y tiendas de conveniencia (“convini” para los amigos), pero lo que más me gusta es que los vecinos (o, al menos, una parte de ellos se conocen y se saludan). Aunque paro poco por casa, viva donde viva, a veces es bueno tener un punto de referencia aunque solo sea para dejar descansar la maleta entre viaje y viaje… ¿No creéis? 😉

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El Shikoku profundo

木の香温泉

Hoy voy a continuar el relato del Road Trip por Shikoku que ya comencé la semana pasada. Nos quedamos en que nos habíamos quedado a dormir en un hotel en las cercanías de la ciudad de Imabari. Pues bien, tras un buen desayuno, nos dirigimos a descubrir el Shikoku profundo siguiendo la carretera que conecta la prefectura de Ehime y la prefectura de Kochi por el interior. Personalmente me hubiera encantado poder visitar el castillo de Imabari antes de partir, pero el tiempo apremiaba y aún queríamos hacer un trekking por la montaña.

Bosques de Ehime

Dejamos el coche para hacer una breve ruta por el Kampuzan (寒風山 = monte Kampu). Tenía muchas ganas, ya que llevaba bastante tiempo sin hacer un trekking en condiciones como cuando hice la ruta Nakasendo o la ruta por el sur de la prefectura de Kyoto que me llevó a descubrir templos como el Jōruri-ji (浄瑠璃寺) o el Gansen-ji (岩船寺). La caminata estuvo genial. La naturaleza nos regalaba una sorpresa a cada paso. Las fotos que acompañan este texto no hacen justicia.

Trekking

El caso es que, aunque no es un camino especialmente duro, ni hacía mucho sol, la humedad nos estaba matando, así que comimos en un claro y comenzamos el descenso. Llegamos al lugar donde habíamos dejado el coche y continuamos nuestro camino en carretera hasta Konoka onsen, un alojamiento rural junto al río conocido por sus aguas de manantial (foto que encabeza este artículo) y que era el lugar que habíamos elegido para nuestro merecido descanso. Tras el check-in, fuimos directos a los baños, en el rotemburo (que son los baños termales al aire libre) se estaba genial:

Konoka Rotemburo

Después de darnos un relajante baño fuimos a darnos el siguiente homenaje de la tarde: el gastronómico. Ya que otra de las cosas por la que este alojamiento es conocido es por sus comidas. Pudimos disfrutar de una cena (mayoritariamente formada de pescado y verduras), mientras observábamos el río a través del ventanal. Salimos a dar un breve paseo por las cercanías pero, apenas unos minutos después de haber salido la lluvia que comenzó a caer fue como un susurro que nos anunciaba el final de un completo día, así que, nos fuimos a dormir antes de que lloviera con mas fuerza.

日本料理

Al día siguiente, tras un desayuno tradicional, volvimos en coche a una estación de JR para tomar el tren de vuelta a Osaka. Los gerentes del hotel fueron tan simpáticos que nos hicieron unos oniguiris para el camino. Había sido una escapada corta, pero que tuvo todos los ingredientes: playa, montaña, carretera, onsen, buena comida… pero sobre todo, risas, muchas risas…

Road Trip por Shikoku

伯方・大島大橋

La isla de Shikoku es famosa por varias cosas, entre las que destacaría la peregrinación de los 88 templos de Shikoku y la calidad de su pescado. Es una isla que normalmente queda fuera de los itinerarios turísticos y, por eso, cuando tengo unos días libres me encanta perderme en ella. Ya os hablé brevemente de la ruta por Shikoku y Kyushu que hice en invierno, y os debo post completos sobre la ruta. Pero me gustaría antes hablaros de este pequeño Roadtrip por Shikoku que me hice el pasado verano.

伊予北条駅

Comenzamos nuestra aventura en la estación Iyohōjō en las afueras de la ciudad de Matsuyama donde habíamos quedado con unas chicas japonesas que conocimos por casualidad en un tren bala y que nos venían a buscar en su coche. Si queréis hacer un itinerario en coche similar y no tenéis coche propio, os recomiendo seguir en tren hasta la estación central de esta ciudad y alquilar allí un coche (con la licencia internacional os basta).

Gran Puente de Hakata-Ōshima

Nuestro primer paso fue retroceder hasta la isla de Hakata (en japonés, Hakatajima) y subir al mirador para disfrutar de estas espectaculares vistas del Gran Puente Hakata-Ōshima (véase imagen sobre estas líneas). Tras ello nos quedamos un rato en una de las calas que nos ofrecía la isla, que estaba prácticamente vacía.

Hakatajima

Con la tontería y, casi sin darnos cuenta, el sol se fue escondiendo y decidimos pasear entre las palmeras del paseo marítimo mientras comenzaba a atardecer. Pocas veces nos vienen a la cabeza estampas como esta cuando pensamos en Japón, pero así, fue… entre bromas y risas se nos escapaba un día lleno de sorpresas y colores.

愛媛

Volvimos a montar en el coche para dirigirnos a un hotel en las cercanías donde pasaríamos nuestra primera noche, al día siguiente, sería cuando nos adentraríamos más en la Región de Shikoku, pero eso ya os lo cuento en este post. Hoy, de momento, me despido con el mapa del recorrido que realizamos durante este breve viaje por carretera:

Cigarras japonesas (蝉)

Cigarra

Al salir de casa me he encontrado con esta “Semi” (蝉) en el umbral. Es una de esas chicharras o cigarras japonesas, que llena los veranos nipones con su ensordecedor ruido. Cuando permanecen silenciosas en el suelo es que están cercanas a morir (algo que sus quebradas alas verifican), son animales que, una vez salen a la superficie (ya que la mayoría de su vida la pasan bajo tierra), permanecen en árboles, postes de la luz o muros, llenando el aire con su canto mientras los últimos momentos de su vida se consumen.


Vídeo del canto de uno de los tipos más comunes
las Minmin-zemi (ミンミンゼミ), encontrado vía Kirai

La mayoría de las gente las aborrece y nunca llamaría “canto” al ruido que hacen, pero a mí me recuerdan a mi primer verano en Japón, me transportan a lugares que ya han cambiado demasiado como para volver a visitarlos. Me hacen volver a ver sonrisas de labios que posiblemente no vuelva a besar, me hacen volver a sentir caricias que tienen a la oscuridad como cómplice, me hacen volver a saborear aquel kakigori de mi primer matsuri estival y hasta parece que el aire vuelve a oler a hanabi.

A muchos os resultará familiar este sonido de los anime. Ya que, desde que acaba el tsuyu, son la banda sonora de los veranos en Japón, al menos, de los míos. así que no las cambiaría por nada…

¡Cantad, cigarras, sé que no me defraudaréis y cantaréis hasta la muerte!
(además… literalmente.)

Probando las hamburguesas rojas

Hamburguesa roja japonesa

Hace más o menos un año escribí sobre las hamburguesas negras que había lanzado Burger King Japan en una campaña limitada, así que cuando salió esta otra de hamburguesas rojas ya tenía yo en mente hacer una review de qué me había parecido. No obstante hubo mucha gente que conociendo mi gusto por probar snacks y bebidas raras me fue avisando por distintas vías. A todos ellos, les dedico este post.

Set con bebida

Empecemos por la presentación, las hamburguesas de esta campaña se venden en dos formatos la de pollo y la de ternera: Aka samurai chicken y Aka Samurai Beef respectivamente (no olvidemos que AKA – – en japonés significa rojo). Pidiendo cualquiera de las dos versiones se puede recibir una “Coca Cola” o “Coca Cola Zero” de tamaño grande totalmente gratis y el bocadillo se presenta envuelto en un papel rojo por supuesto. En esta ocasión me decanté por la de pollo que, además de un pan totalmente rojo va acompañada de algo de lechuga, queso rojo y tomate. Véase la foto bajo estas líneas:

Red burger BK Japan

Sí, se que a la vista no es muy apetecible, pero lo peor es que al paladar tampoco, es más, creo que es la peor hamburguesa de pollo que he probado en mi vida. El pan me resulto insulso y chicloso, el queso rojo no se notaba ni en textura ni en sabor y de la carne solo se distinguía el picante del rebozado, dando como resultado un mordisco aparatoso que, aunque se dejaba comer (ya que no puedo decir que estuviera mala), te dejaba indiferente en cuanto a matices dejando solo un picor al final que (supongo) es una relación de ideas con el rojo y que, quizá por esto también, se justifica lo del samurai.

AKA Chicken Samurai

En mi opinión, las hamburguesas negras ya eran “reguleras” y no dejaban ganas de repetir, pero al menos tenían una mínima justificación entre el color y los sabores que contenían, pero con las rojas (excepto por el picante, que aún así no combinaba bien con el resto de sabores) no lo han conseguido. Otro golpe de marketing que ha funcionado bien en redes sociales, pero no en los paladares, de hecho, muchos la prueban pero pocos repiten.

Hanami 2015

Sakura at Kanazawa Castle
Los cerezos eclipsan el castillo de Kanazawa

Sí, ya se que llego dos meses tarde a este post, pero más vale tarde que nunca, ¿no?. Estamos a tope con los viajes a Japón y, además, el año que viene introduciremos nuevos destinos entre los que se incluirán Hong Kong, Macao, Vietnam y Filipinas. Así que no paro. Pero finalmente hoy he podido sacar un hueco para hablar del Hanami de este año 2015.

Cherry Blossom at Takayama (iPhone 5)
Cerezos a finales de Abril en Takayama

Como estuve viajando tuve la suerte de poder verlo en diferentes momentos con diferentes personas en diferentes lugares: tanto en ciudades donde ya lo había visto en otras múltiples ocasiones (como Kyoto o Nara) como en lugares en los que no los había visto antes como algunas zonas de los Alpes Japoneses.

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La verdad es que cuando llegué a Japón no entendí mucho de que iba esto del Hanami, ¿era una excusa para juntarse y beber? ¿de verdad era tan alucinante que una planta que florece cada año volviera a florecer? no se… yo no veía más allá que una flor bella y no entendía nada. Es más, si le preguntas a un japonés aleatoriamente hay muchas probabilidades de que te conteste que le gusta observar la belleza de la naturaleza, y que el cerezo es la flor nacional y bla, bla, bla… pero tenía que haber algo más.

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Con los años me di cuenta que el florecimiento del sakura marcaba el comienzo de la primavera y, con ella, comenzaba un nuevo curso, un nuevo año (fiscal entre otras cosas) y, en definitiva, una nueva etapa. El hanami, por lo tanto, además de celebrar la belleza de las flores, significa celebrar la belleza de la vida, que cada año nos vuelve a dar la oportunidad de renacer, de hacernos una vez más a nosotros mismos, de mejorarnos… Ya os dije que este año es mi año y este renacer ha sido para mí más especial que nunca. ¿Y vosotros? ¿habéis renacido?

Sakura at Mount Koya

Para finalizar, os dejo más fotos tomadas durante la floración del cerezo esta año y una lista de los Hanami que he disfruté en años anteriores:
Hanami 2014, en Fukuoka.
Hanami 2013, en Tokyo.
Hanami 2012, en diferentes puntos de Japón
Hanami 2011, en Kyoto
Hanami 2010, en Nagoya
Hanami 2008, en el que hice un breve vídeo en Kyoto.
Hanami 2007, en Uji
Hanami 2006, en Nara y Arashiyama.

Takayama Bridge

Sakura at Nara Todaiji
Cerezo frente al Todaji de Nara

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Si quieres ver el Hanami en vivo el año que viene pulsa aquí.