Celebrando el Qingming (清明节)

Qing Ming Festival

En China, el decimo quinto día tras el equinoccio de primavera, se celebra el Qingming, una festividad en la que se hace honor a los familiares difuntos (algo así como el Día de todos los Santos en la religión cristiana). Además es muy fácil de recordar, porque suele caer en torno al 4 de Abril (4/4) y, como ya os dije, el 4 es el número de la mala suerte en China, ya que en chino se pronuncia “si”, igual que muerte. Desde 2008, se considera festivo nacional en China continental y mucha gente aprovecha para hacer puente y tomarse unas cortas vacaciones. Otros, en cambio, prefieren celebrarlo de una forma más familiar.

清明節

Yo el año pasado tuve la ocasión de vivirlo con una familia china, así que aprovecharé para contar como lo viví. Fuimos a su pueblo natal, a las afueras de Guangzhou y allí, se reunieron todos los familiares en la casa de los abuelos. Después, andando, se dirigieron a un espacio abierto junto al cementerio (como una plaza de piedra) en cuyos rincones tenían huecos aislados para quemar objetos de papel, que se supone, llegarán a sus ancestros en su otra vida. Me destacó que, en vez de entregarles flores u oraciones, se ponía especial énfasis en los bienes materiales. De hecho es curioso, lo que se quema es dinero de papel, coches de cartulina, ipads/iphones de cartón o… ¡incluso casas!

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La imagen sobre estas líneas no es mía, ha sido obtenida del Birmingham Post
(a mí me dió reparo fotografiar ese momento por respeto a la familia).

Después de quemar estos objetos, se prenden una series de tracas de papel rojo (en China el rojo es símbolo de buena suerte y fortuna) cuyos restos quedan en el suelo de la plaza, de tal forma que al final del día el suelo del lugar ha quedado cubierto totalmente de ese color (como podéis ver en las fotografías anteriores). Después nos retiramos y fuimos a comer todos juntos a la casa familiar. Me siento muy privilegiado por poder ser partícipe de estas costumbres. Es curioso, lo que para ellos fue algo cotidiano y normal, para mi fue una experiencia única, que me hizo sentir que, de verdad, estoy viajando por el mundo…

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